¡NO ME AYUDES COMPADRE!
El Gobierno de Layda Sansores ha sido de obsesiones, deseos de venganza, persecución política y represión.
En las últimas horas, los asesores de imagen de la gobernadora Layda Sansores han soltado dos o tres artículos periodísticos para justificar los casi nulos resultados de su gestión, para explicar que “se está trabajando a futuro” y hasta para culpar a otros de lo que ha sido evidentemente un Gobierno fallido.
Pero en lugar de ayudarla, sus “asesores” la hunden más. Veamos algunos ejemplos.
El periodista Tomás Zapata Bosch, ampliamente conocido en el pueblo como el principal chayotero de la 4T, un exdirigente priísta que descubrió que es mejor negocio halagar al gobernante en turno que trabajar, justificó el fracaso económico de la Administración de Layda Sansores con psicología inversa.
Escribió: “Ese es el verdadero legado histórico de Layda Sansores: haber sido la gobernadora que, en medio del conflicto, sentó las bases del futuro económico de Campeche. Un legado que no se ve hoy, que no se palpa de inmediato, pero que se manifestará cuando lleguen las inversiones, cuando se generen empleos bien pagados y cuando nuestros hijos y nietos tengan oportunidades que durante generaciones fueron negadas”.
¿Cuándo sucederá eso? No lo dice. Pero tácitamente admite que hoy, no se ven los resultados de este fallido Gobierno.
Otro chayotero de la 4T, Raúl García Araujo, excoordinador de información de Foro TV y actualmente periodista “independiente”, saturó de elogios al Gobierno de la señora Sansores, pero en uno de sus párrafos, derrapó:
“Pero la transformación que encabeza Layda Sansores no es solo económica. Su gobierno ha puesto en el centro a las personas. Ante el cambio de imagen de Campeche a nivel nacional, la gobernadora llamó a la reconciliación social, a la sanación colectiva, al cierre de heridas y a la reinvención personal basada en el perdón, el amor y la gratitud”.
Le perdonamos sus mentiras a García Araujo porque no vive aquí y por tanto no conoce la verdadera realidad. Solo hay que insistir que ni ha habido desarrollo económico, y mucho menos “reconciliación social”, “sanación colectiva” (lo que sea que eso signifique) y tampoco ha habido ni perdón, ni amor ni gratitud”. El Gobierno de Sansores ha sido de obsesiones, deseos de venganza, persecución política y represión.
En otro artículo, Tomás Zapata Bosch medio rescata a su colega en chayotes Raúl García Araujo, pero también fracasa en su intento de reacomodar la historia: “Mientras otros estados discuten cómo crecer, Campeche sigue discutiendo quién tiene la culpa. Mientras otros planean el futuro, aquí seguimos ajustando cuentas con el pasado. Y así, año tras año, sexenio tras sexenio, el estado avanza menos de lo que podría”.
Y en efecto. Hemos tenido una gobernadora traumatizada por su pasado y obsesionada por su ajuste de cuentas en lugar de gobernar. Y eso explica el atraso y retroceso que no hemos podido superar.
Y si hasta los periodistas chayoteros admiten esa irrebatible realidad, es porque es cierto: Layda ha fracasado como gobernadora.

