Opinión

MILPAS DE ODIO

Bien dicen que el ejemplo supera a cualquier prédica, y por eso es que este tipo de mensajes vacíos, ficticios y sobreactuados, no generan el efecto que buscan.

En su mensaje de “año nuevo”, grabado en el patio de su mansión, antes de que abordara su vuelo directo a vacacionar en el extranjero, la gobernadora Layda Sansores habla de “cerrar heridas”, de “perdonar” y de “reinvindicar el amor”, entre otras frases hechas que, lamentablemente, distan de la realidad.

“Celebremos la llegada del Año Nuevo, cuando el tiempo se detiene un instante, para mirarnos a los ojos, para cerrar heridas, para darnos permisos de reinventarnos, de perdonar, de hacer un recuento de las mazorcas doradas que nos llenaron de alegría, para reinvindicar el amor”.
Eso dice de dientes para afuera, pero la realidad dista mucho de ese ánimo conciliatorio. La señora Sansores no ha cerrado heridas, al contrario, las abre sanguinariamente y con rencor, para justificar sus obsesiones de venganza.

Esas “mazorcas doradas” a las que hace alusión la mandataria, en realidad son las pedradas que lanza de manera cotidiana a sus adversarios y críticos para encarcelarlos, con la complicidad de los jueces y magistrados serviles y corruptos que tiene a su servicio.

En otro párrafo señala: “Sembremos juntos, ceibas de solidaridad en el corazón de los más necesitados. Cuando caminamos unidos somos invencibles, lo que se siembra con amor y con el pueblo, siempre florece, mientras haya un año nuevo, hay esperanza”.

Hay que precisarle a la gobernadora que en Campeche no ha sembrado ceibas de solidaridad, sino milpas de odio. Ha preferido la confrontación antes que el diálogo y la conciliación; ha optado por amenazar más que por convencer, y ha recurrido a la fuerza antes que al corazón.

Y es cierto, cuando el pueblo y el Gobierno caminan unidos son invencibles, pero cuando están distantes, como es el caso de Campeche, lo que se cosecha es el repudio popular que se lee cada mes en las encuestas.

No es lo mismo tener lenguaje de poetisa, que ser una buena gobernante. Bien dicen que el ejemplo supera a cualquier prédica, y por eso es que este tipo de mensajes vacíos, ficticios y sobreactuados, no generan el efecto que buscan. No le dan tranquilidad al pueblo, a menos que se crea que tranquilidad viene de tranca.

Y fuera de esa narrativa escenográfica, los campechanos debemos prepararnos para un año difícil, en que el Gobierno de la señora Sansores no tiene la menor intención de enmendar el rumbo, sino de endurecer las acciones para convencer, por la buena o por la mala, que su proyecto debe continuar.

Año nuevo no es igual a año bueno, sobre todo con este tipo de gobiernos falsos e hipócritas que se han apoderado de casi todo el país.

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