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LEGADO INEXISTENTE

No hay justificación para este Gobierno fallido. No hay explicación para este estrepitoso fracaso de la señora Sansores y su bola de asesores foráneos. Que no pretenda darse baños de pureza.

Empezaron duro el año los matraqueros de la gobernadora Sansores, resaltando logros y legados inexistentes. “Son tan transparentes que ni se ven”, comentaron varios cibernautas ante el alud de loas y fanfarrias  a la mandataria, por parte de los escribanos de la corte.

Se entiende que los administradores y editores de esas páginas al servicio del poder, tengan que hacer su trabajo, y besar la mano de quien les firma los cheques.

Lo triste –para ellos—es constatar una vez más, que la realidad no se modifica con narrativas facturadas, que las cosas no cambian aunque repitan sus mentiras mil veces.

Tan no hay resultados a la vista, que esos adalides de la lisonja fácil, sostienen que el principal legado de la señora gobernadora, es “haber sentado las bases para que el desarrollo se vea en el futuro”. ¡Recáspita y recórcholis! como exclamaban los personajes de las historietas de antaño.

Los resultados, la obra pública, las acciones de Gobierno, etcétera, no se ven en estos momentos porque no existen, no porque se hayan sembrado las bases para el futuro.

Y si bien es cierto que la señora Sansores es la que ha llegado al poder con el margen de diferencia más pequeño respecto de su principal contendiente, lo que tampoco puede negarse es que ha sido ella, y nada más que ella, la que desperdició el gran respaldo ciudadano que llegó a tener.

No llegó la señora Sansores con ánimo de conciliación o voluntad de “gobernar con todos” como falsamente reza el slogan de su Gobierno. Al contrario, Layda Elena llegó con la espada desenvainada y persiguió, acosó y lastimó hasta a quienes no se la debían.

En lugar de construir puentes de entendimiento o caminos hacia la solución consensada de las diferencias, la gobernadora arrancó su Gobierno zanjando trincheras para enfrentarse a tope con sus adversarios. Y usó, y sigue usando, toda la fuerza del Estado contra ellos.

Se ha distraído tanto en sus confrontaciones estériles con todo aquél que no píense como ella, que le dejó poco tiempo a gobernar. Eso y su poco amor a nuestra tierra, por lo que cada fin de semana partía a otros lares, dejando a nuestro Estado a su suerte, o, peor, en manos de su desequilibrado sobrino.

No, no hay justificación para este Gobierno fallido. No hay explicación para este estrepitoso fracaso de la señora Sansores y su bola de asesores foráneos. Que no pretenda darse baños de pureza. Simplemente no ha hecho lo que de ella se esperaba, y ha quedado marcada para siempre como la peor gobernante que ha tenido nuestra querida entidad.

Pueden sus matraqueros seguir haciendo su luchita y defenderla a muerte. Pero no. La historia no se construye con discursos ni con párrafos facturados. Se cambia con hechos, con acciones, con obra pública.

Y Layda Sansores no ha podido hacer nada.

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