Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 19 DE DICIEMBRE DE 2025

Lo que no se vio bien, fue la forma en que los diputados sesionaron para aprobar el paquete económico: casi a medianoche, a escondidas, y con total secrecía…

AMANECIMOS CON DEUDA

Fue innecesario que el Congreso del Estado sesionara en horas de la madrugada para aprobar el paquete económico 2026, que contempla la Ley de Ingresos por 27 mil 151 millones de pesos, y el Presupuesto de Egresos por la misma cantidad, además de la autorización para contratar deuda pública hasta por mil millones de pesos.

Innecesario, porque los votos ya estaban planchados.

No se esperaba que la Legislatura votara en sentido contrario, pues las advertencias previas de una “catástrofe económica” para 2026, si no se aprobaba el adeudo, pesaron en el futuro político de todos los diputados y de sus partidos.

Vaya, es más fácil lidiar con el tema de que se aprobó la deuda para no frenar el desarrollo económico de Campeche, que buscar justificaciones para cuando realmente se sintieran los efectos negativos de una posible parálisis financiera en caso de que no se hubiera adoptado esa medida.

Lo que no se vio bien, fue la forma en que los diputados sesionaron para aprobar el paquete económico: casi a medianoche, a escondidas, y con total secrecía hasta antes de que iniciara la sesión. Debieron subir la gaceta legislativa con los dictámenes aprobados en comisiones, pero lo escondieron hasta el final.

Quizá decidieron mantener el morbo político, o simplemente ratificaron su política de opacidad en esos temas.

Lo cierto es que resolvieron un tema polémico y complejo, en que al final todos salieron ganando.

De entrada, la gobernadora, porque logró los mil millones de pesos que exigía. Después, el líder (aún) de la mayoría morenista Antonio Jiménez, quien sacó por unanimidad un asunto que le estaba quemando las manos, y finalmente la bancada naranja, pues su líder, Pedro Armentía, detalló los ajustes que se hicieron para que el adeudo también beneficie al campo y a la salud.

Alguien tejió fino, y no fue precisamente Antonio Jiménez. Parece que fue el coordinador mocista, el diputado Armentía, el que logró enderezar el rumbo y encontrar una salida inteligente al embrollo laberíntico en que los había metido a todos el coordinador morenista.

Lo que no cambia es que Campeche tendrá una deuda pública mayor, que el plazo de 20 años se mantuvo y que la fisura que se había abierto en Morena parece que empieza a cicatrizar, lo que no aleja la posibilidad de que en los próximos días se consume la designación de un nuevo líder (o lideresa) de la bancada morenista.

Y falta por ver si la gobernadora realmente acata las observaciones del Congreso, o, como siempre, se las pasa por el arco del triunfo y hace con la deuda lo que se le pegue la gana.

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