Opinión

JEFA SOLAPADORA

Nuestra policía es reprobada por el 78 por ciento de la población y la comandanta policiaca justifica su ineptitud argumentando que los medios no la quieren por ser mujer, por ser bonita y por cuidarse las uñas…

Tiene razón la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz Martínez, en estar totalmente agradecida con su “jefa”, la gobernadora Layda Sansores San Román. Sin ella no habría sido más que esa mediocre burócrata con cargos menores en Guanajuato y Michoacan, en lugar de la multimillonaria empoderada en que se ha convertido ahora.

Y a la par con su total agradecimiento a la mandataria estatal, el pueblo campechano está completamente indignado porque le permiten desempeñar un cargo público para el que no está capacitada, para el que no hizo méritos y en el que no ha dado resultados positivos.

Cuando llegó, Campeche era considerado el Estado más seguro del país,   ocupando el primer lugar en las evaluaciones del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y con el reconocimiento expreso del entonces presidente de la República, Andrés Manuel  López Obrador.

Hoy, estamos en la sexta posición, la incidencia delictiva está en aumento, se registran incrementos de ejecuciones de hasta 260 por ciento en la capital, no cesan los robos, las extorsiones, las violaciones, nuestra policía es reprobada por el 78 por ciento de la población y la comandanta policiaca justifica su ineptitud argumentando que los medios no la quieren por ser mujer, por ser bonita y por cuidarse las uñas.

Pero la realidad es diferente. Es el pueblo el que la repudia y eso se demostró en el lapso de marzo a junio de 2024, cuando miles y miles de ciudadanos salieron a las calles para exigir su renuncia. Incluso varios miembros del gabinete respaldaban la idea de cesarla, no solamente para calmar los ánimos ciudadanos, sino para encontrar mejores alternativas para combatir a la criminalidad, que le ha ganado la partida a nuestras autoridades.

Pero Marcela no se fue. La única que se mantuvo a su lado fue la gobernadora, su jefa, la solapadora. Prohibió a sus subordinados que se expresen mal de Marcela, puso oídos sordos a las exigencias del pueblo, y la ratificó en el cargo, posicionándola incluso como una de las cartas que deben repetir en el gabinete estatal en el próximo sexenio, si se consolidan sus planes sucesorios y continuistas.

Por eso Marcela la llama “mi jefa, mi amiga, mi mentora, y el apoyo más grande que he tenido siempre”, pues, como ya dijimos, sin ella no hubiera llegado a nada.

No le hace que por ese afecto que comparten ambas_-Layda y Marcela—nuestro estado siga  con números rojos en materia delictiva, algo que no podrán contrarrestar ni las 91 patrullas que pusieron en servicio el pasado sábado, con inversión superior a los 86 millones de pesos. Ya se ha visto que no basta con tener tantos vehículos si el origen de la ineptitud y la incapacidad sigue en la cabeza, gozando de la impunidad que le concede su “jefa”.

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