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EXPEDIENTE | ENCUBRE EL CONGRESO CORRUPCIÓN DE HINOJOSA

Mientras la gobernadora Sansores se desvive en promocionar las “virtudes” y “cualidades” de su delfín para la alcaldía de Campeche, el champotonero Esteban Hinojosa Rebolledo, en el Congreso del Estado se encargaron de balconearlo y evidenciarlo como un funcionario corrupto.

Y no. No lo hicieron a propósito. Al contrario, intentaron esconder las graves acusaciones que hay contra el “stripper del bienestar” y lo que consiguieron fue que todo Campeche se enterara que el tipo, que presume como su principal propuesta política su dorso desnudo, desapareció como por arte de magia equipos valiosos que se encontraban bajo el resguardo del Instituto de Cultura.

Hay que precisar que en este caso la lógica se impone. Si los diputados oficialistas decidieron manejar las acusaciones contra Esteban (Dido) Hinojosa Rebolledo, en total secrecía, es porque se trata de hechos muy, pero muy graves.

Es como el hecho de reservar por 15 o 20 años la información relativa al dinero público que se ha canalizado a la empresa Movibús, que maneja el sistema de transporte Ko’ox, y la lista de los socios que conforman esa empresa y que han recibido más de 400 millones de pesos del presupuesto estatal.

O de la misma forma como se guardaron toda la información sobre el proyecto de construcción del Centro Cultural y de Artes Escénicas del “Gran Foro Ah Kin Pech” en que se están erogando más de 300 millones de pesos.

Si el Gobierno oculta esa información es porque no están haciendo las cosas bien y porque se podrían configurar algunos delitos.

Lo mismo ocurre con el caso de Hinojosa Rebolledo.

El grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano le solicitó durante su comparecencia en agosto pasado, información sobre el destino de los recursos públicos y las condiciones actuales de los equipos destinados al museo “El Palacio” y al espectáculo de video mapping “Celebremos Campeche”.

Requirieron información complementaria a la Secretaría de Bienestar y al Instituto de Cultura y Artes del Estado, con el propósito de conocer la situación actual de los bienes, equipos y recursos destinados a estos espacios.

También propusieron promover una revisión por parte de las autoridades competentes en materia de fiscalización, para verificar las condiciones en que se encuentran los recursos y bienes asignados a los proyectos.

Los promoventes destacaron la importancia de estos espacios para el patrimonio cultural de Campeche y consideraron necesario contar con información suficiente que permita dar seguimiento al uso y conservación de los bienes públicos.

Y aunque la propuesta que se presentó en el Congreso fue turnada a comisiones, también planteaba solicitar a la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno y a la Auditoría Superior del Estado la fiscalización de los recursos y bienes públicos destinados a ambos proyectos culturales, la bancada de Morena bloqueó todo el exhorto para esclarecer el asunto.

Y una vez más, la conclusión lógica ante estos hechos es que si algo esconden, es porque las cosas están muy mal.

Si no permiten que la Auditoría Superior y la Secretaría Anticorrupción intervengan, es porque los bienes desaparecieron por arte de magia, tuvieron un destino ilegal. No hay de otra.

El epílogo de este nuevo libro que escribe Esteban (Dido) necesariamente revela que su reputación ha tenido una horrenda mancha. No sabemos si peor a la de los videos que subió confesando su gusto por los fluidos masculinos provenientes de la excitación sexual, o el conflicto que le provoca ser acosado por mujeres, cuando él mismo presume que sus preferencias son por otro lado.

Lo cierto es que el muchachito de la gobernadora está envuelto en un grave problema y ha sido exhibido por los mocistas, y por sus propios correligionarios de Morena, como un tipo que desapareció costosos y valiosos equipos que pertenecen al patrimonio estatal.

¿Se los quedó él o permitió que la gobernadora le diera un uso distinto al del beneficio público?

Eso lo saben solamente él y su madrina política, quien se desvive en elogios para convertirlo en presidente municipal de Campeche a costa de lo que sea.

Pero si como funcionario estatal desapareció equipos de millonarias cotizaciones, ¿qué podemos esperar que haga con el presupuesto municipal?

Para qué correr riesgos. Si el tipo no responde a lo que le están reclamando, entonces que se retire de la contienda. De todos modos, los números no le favorecen en nada.

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