Expediente

Expediente: 08 de octubre de 2023

ARMANDO TOLEDO JAMIT: CORRUPCIÓN Y ARRIBISMO

Aunque era ‘bola cantada’ el ascenso de Armando Constantino Toledo Jamit a la Secretaría de Gobierno, en sustitución del opacado y timorato profesor chiapaneco Aníbal Ostoa Ortega, no dejó satisfacción, al menos en las bases morenistas, que lo siguen considerando un “arribista” que no tiene en su currículum ningún evento de activismo partidista. Lo consideran convenenciero y de escasa confianza.

Para los morenistas de hueso colorado, Toledo Jamit desmiente, contradice, hace trizas y desmorona esa prédica de “no mentir, no robar y no traicionar”. Incluso aseguran que es antítesis de los tres principios de esa ideología electorera, que no cumple ni el mismo Presidente.
Ostoa Ortega sabe que fue víctima de las intrigas palaciegas de Armando Constantino. De traición, pues. Tuvieron roces, enfrentamientos, desacuerdos y abiertos choques por el control del gabinete, al grado que la gobernadora Layda Elena Sansores San Román tuvo que subir a sus redes una fotografía en donde los juntó, obligó a fingir una sonrisa más falsa que el tinte guinda de su cabello, y convenció al chiapaneco de retirar la primera carta de renuncia que redactó.
Al final ganaron las intrigas de Toledo Jamit. Se alió con Seso Loco para hacer explotar a Aníbal de la Secretaría de Gobierno, porque a ambos —a Sánchez Sansores y a Armando Constantino— les encantan los negocios sucios y bajo el agua, y saben que desde el segundo cargo en importancia de la Administración Estatal, podrán hacer todos los chanchullos que quieran. Ganaron pues traiciones y mentiras.
Sobre no robar, Toledo Jamit tiene larga cola, casi del tamaño de la de su jefa. No hay que olvidar las imágenes en donde se le ve recibiendo millones de pesos en fajos de billetes, que hasta ahora nadie sabe su destino. Nunca explicó por qué recibió ese dinero en las oficinas de la Secretaría de Gobierno, ni qué hizo con él. La investigación que debió realizar el fiscal Renato Sales Heredia nunca avanzó.
Todos los implicados en el video trataron de justificar el qué y el cuándo recibieron el dinero, sin probar nada del destino final, que se presume fue el cochinito de campaña de Morena. Pero no se investigó nada porque hubieran tenido que averiguar inicialmente en Finanzas, que liberó los recursos a la Secretaría de Gobierno, donde se entregaban los billetes para operaciones políticas y actos de corrupción.
Desviar dinero público para gastos no justificados en el Presupuesto es corrupción. Esa práctica continúa en el Gobierno de Todos, que anunció que se acabó la robadera, pero lo único que cambió fue el nombre de los beneficiarios, pues han sido denunciados varios desvíos de dinero, que lejos de haber sido penalizados, encubrió la gobernadora.
Por si fuera poco, hay que recordar que la Auditoría Superior de la Federación responsabilizó a Toledo Jamit de daño a la Hacienda Pública Federal por 14.4 millones de pesos, que aún no aclara, justifica o devuelve, según el Sistema Público de Consulta de Auditorías de la ASF.
De acuerdo a resultados de la auditoría practicada al Programa de Concurrencia con las Entidades Federativas de la Sagarpa, el Fondo de Fomento Agropecuario del Estado de Campeche (Fofaecam), cuya unidad ejecutora es la SDR, autorizó en 2017 apoyos a 311 beneficiarios para adquirir 16 tractores, que fueron a dar a la Secretaría de Desarrollo Rural, pero no localizaron dos.
“El Gobierno de Campeche (a través de la SDR, a cargo de Armando Toledo) consideró como comprobados los 14 millones 400 mil pesos autorizados por el Fideicomiso Fofaecam a beneficiarios de 72 proyectos, que no acreditaron la existencia de dos equipos de maquinaria pesada”, precisó la ASF.
Por si fuera poco, en el análisis de la Cuenta Pública de 2018, el nombre de Toledo Jamit vuelve a aparecer como presunto responsable de desviar recursos públicos.
Si no bastara, Toledo Jamit despojó al productor José Carmen Medina Razo de un terreno 280 hectáreas ubicado en la carretera Villahermosa-Escárcega, kilómetro 161, cerca de su empresa Frutas Tropicales de Campeche (Frutoka), para expandir su proyecto de siembra de palma de aceite.
La historia es vieja, tanta como la lucha de la gobernadora por llegar al poder, pues en 1997, cuando Medina Razo llegó de Guanajuato y compró el terreno, del que el ahora secretario de Gobierno se apropió mediante un juicio en el que presentó escrituras falsas. Supuestamente le compró el predio a Manuel Martínez González, hoy muerto.
En 2015 lo perdió todo. Toledo Jamit como secretario de Desarrollo Rural movió sus influencias para arrebatarle lo que tenía en ese predio. Sacrificó su ganado y destruyó casas y corrales, tal y como sacaron a los colonos del predio San Eduardo en la capital del Estado hace casi seis meses, para beneficiar, dicen, a otro socio del hoy secretario de Gobierno.
La historia tiende a repetirse. No hay que olvidar que como secretario de Desarrollo Rural, entre 2015 y 2016, Toledo Jamit sembró nueve mil 300 hectáreas de palma de aceite sin los permisos de impacto ambiental que otorga la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y además aprovecha aguas del río Candelaria para regar sus cultivos, también sin permisos ambientales. Abuso de poder a más no poder, valga la tautología.
Con estos antecedentes no se espera que Armando Constantino trabaje higiénicamente en la Secretaría de Gobierno. Le gusta el dinero fácil y rápido. Es practicante del abuso de poder. Sabe mentir, robar y traicionar y aprovechará el cargo para amasar más fortuna, con la que ha podido comprar los puestos públicos que ha ostentado, tanto en el PRI como en Morena.
A su lado, dicen, va a tener al rehabilitado sobrino buscando compartir los frutos de las negociaciones, los acuerdos y los bisnes con dinero público, mientras la gobernadora sigue de luna de miel en Guatemala con su amante legítimo, que no le ha dado el sí a la propuesta de matrimonio, o se va a la capital a hacer campaña con Claudia Sheinbaum. Sólo trabaja dos horas a la semana en su “Martes de Jaguar”.
Está por verse si la designación de Armando Constantino en la Secretaría de Gobierno le representa algún beneficio al Estado y abona a la solución de los conflictos políticos y de todo tipo que dejó sin resolver Ostoa Ortega.
Falta ver también si la Fiscalía General de la República investigará la denuncia penal que presentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) contra Toledo Jamit y otros funcionarios —entre ellos la extesorera estatal América Azar Pérez, esposa del Seso Loco y primera responsable de los desvíos—, porque si bien parece remoto que pisen la cárcel para expiar sus culpas, por lo menos podrían ser inhabilitados para desempeñar cargos públicos, y obligar a que sean cesados.

SERVILISMO Y TRAICIÓN DE DIPUTADOS DE MORENA

No se esperaba lo contrario de la bancada morenista en el Congreso del Estado, pero tampoco que fueran tan serviles, arrastrados y sinvergüenzas, respecto al recorte de 927 millones de pesos del gasto federalizado a la entidad, determinado por el amigo de la gobernadora, el presidente Andrés Manuel López Obrador, sin recibir el mínimo reclamo. De ese tamaño es el entreguismo y la abyección en contra de los intereses campechanos.

La narrativa morenista se había centrado en justificar el recorte con el argumento de una supuesta caída de los precios internacionales del barril de petróleo. Supuesta caída, decimos, porque algunos economistas aseguran que ha habido excedentes y que las finanzas nacionales recibieron más dinero del que esperaban. Así que mienten.
Al diputado morenista César González David se le ocurrió que el recorte se debe no sólo al petróleo, sino también a la baja del precio del dólar frente al peso. ¡Recáspita! ¿Y el pago de los intereses de la deuda no se beneficia con la paridad peso-dólar? Y si hay ahorros, ¿a dónde va el dinero?
Aún más, si es tanto el cariño de López Obrador por Campeche y el afecto por la gobernadora, ¿porqué es Campeche el más afectado y no se le reducen en mayor medida las participaciones federales a Tabasco, Nuevo León o Yucatán?
La razón de que sigan tratando a Campeche con la punta del pie es muy simple. Porque tenemos representantes populares sumisos y serviles, como el morenista Antonio Jiménez Gutiérrez, quien sin rubor ni vergüenza expuso que ‘si nuestro Presidente tiene que hacer las reducciones que considere pertinentes, cuenta con nuestro respaldo’.
Si bien es cierto que en el fondo el discurso de nuestros políticos de siempre ha sido en el mismo tono, y por eso para la Federación no somos Estado combativo y belicoso, sino pasivo, tolerante y sumiso, jamás ningún político campechano lo había planteado en términos tan rastreros.
Antes por lo menos se simulaba indignación, planteaban alternativas para negociar en las comisiones legislativas que el recorte no fuera tan negativo y se aparentaba que había interés en defender los intereses de los campechanos.
Ahora no. El cinismo es burdo, el entreguismo total y la traición desvergonzada, utilizando justificaciones sin sentido. Seguiremos padeciendo ese desdén Federal, más ahora que Antonio Jiménez Gutiérrez les hizo saber que si se requiere que nos quiten más dinero, tendrán todo el respaldo de los diputados becerros de Morena.
Esta es la narrativa morenista que deben recordar los campechanos cuando políticos de esa calaña regresen a pedirles el voto. Que cuando los tengan de frente les reclamen su traición, sumisión y entreguismo.
Hay brigadas de funcionarios estatales acompañados de sus lambiscones y recomendados recorriendo colonias y calles de la capital y de otros Municipios, en que reparten folletos y revistas para “informar” en qué se gasta el presupuesto, aunque lo único que logran es confundir con información falsa y tendenciosa. Atribuyen como logros estatales las obras del Gobierno de López Obrador.
A pesar de que son obras ejecutadas con dinero público, y que no deben partidizarse, esos brigadistas con playeras y gorras con el emblema de Morena, enfatizan que es gracias a ese partido tales “logros”, por lo que deben votar por los mismos para seguirlos disfrutando. ¿Y qué hacen las autoridades electorales? Nada.
De nada sirve enviar un exhorto a la Cámara de Diputados para no aprobar el recorte de casi mil millones de pesos planteado por el Gobierno Federal para Campeche en 2024. Esos “puntos de acuerdo”, “exhortos” o “llamados” son como las llamadas a misa.
Lo que sí puede ayudar es que se integre una comisión especial de diputados para llevar la voz de los campechanos a la Cámara Baja con la participación de la gobernadora, y claro, de nuestros senadores y diputados federales.
Pero…¿cederá la soberbia morenista a esta sana propuesta de las bancadas del PRI, MOCI y PAN en el Congreso del Estado? Lo creemos muy difícil que suceda, menos aún que comparezcan los secretarios de Administración y Finanzas (Safin) y de Modernización Administrativa e Innovación Gubernamental (Semaig) para que expliquen cómo impactará este recorte al Estado.
Hace falta pureza de miras, mucha estatura y madurez política para trabajar en equipo y defender los intereses de Campeche. Pero ¿cree que a estos huaches foráneos que trajo Layda Sansores a usurpar los trabajos de los campechanos, les interesa defender lo nuestro? No. Eso no es prioridad en el “Gobierno de todos… los Sansores”, donde la sumisión y el entreguismo a cambio de no rendir cuentas son el pan nuestro de cada día.
Ánimo, sólo le restan 3 años, 11 meses y 7 días.

LAYDA AGRADECE GARROTAZOS

La gobernadora Layda Elena Sansores San Román participó en la mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador el pasado lunes, y presumió obras que no son suyas, que se anticipa que poco impactarán.

Pero no denunció que el régimen federal recortará a la entidad 927 millones de pesos el próximo año.
Es increíble la desvergüenza, la sumisión, el entreguismo y la disparatada verborrea que se escuchó en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, y que retumbó en el territorio nacional a través de los medios de comunicación. Pero no hubo reclamo, demanda de reconsideración, exigencia de justicia. Qué va.
Salpicar de elogios a López Obrador de la manera rastrera en que lo hizo y lo hace Layda Sansores, no corresponde ni al talante, ni a la conducta, ni al proceder, ni a la costumbre, ni a las consideraciones que la mayoría de los campechanos tienen de la Administración Federal. Y menos, hay que afirmarlo, de la Estatal.
En su afán de quedar bien con su mesías, dios, gurú, salvador, sursum corda, gran arquitecto, divina majestad y misericordioso, Layda no conoce mediciones, licencias, disipaciones y desenfrenos. Atropella el sentido común y violenta el pensamiento de los incrédulos.
¿Cómo está eso de que Andrés Manuel es hijo predilecto de la milpa? ¿Cómo está eso de que su nombre será historia y leyenda, que quedará escrito con fuego sobre el jabín? Aún le quedan 12 meses para que se largue y dejará desastrosos resultados, pero, zalamera como es, hasta se atrevió a dar las gracias al Presidente, querido por su solidaridad inquebrantable con el sur sureste.
A esa “solidaridad” es atribuible el recorte de casi mil millones de pesos del gasto federalizado a Campeche. ¿Dónde está la mejoría en obra federal? ¿Dónde están las fuentes de empleo y la solidaridad con los sectores productivos? ¿Han mejorado aspectos de educación y salud? En la vivencia diaria se tienen las respuestas. Su entreguismo carece de lógica, sentidos y efectos.
Pero, pues sí, agradeció los garrotazos que el Presidente ha dado a los campechanos. El traspaso de las oficinas de Pemex a Ciudad del Carmen es una de esas promesas que se aplicó a justificar que carecían de razón. Traición del patrón y genuflexión de Kamasutra de la doméstica.
Aún más, desconoce la historia artesanal. Atribuyó a las obras del Tren Maya la posibilidad de desarrollo de las artesanías y, en concreto, la venta de sombreros becaleños, “únicos a nivel mundial”. Recáspita, recórcholis, dios de la lluvia, el fuego y el orín de chivo para implosionar el cultivo y la milpa. ¿Con la soflamaría llevará riqueza a sus confeccionadores?
Como no conoce Campeche, ignora que desapareció el cultivo de la palma de jipi del Municipio de Calkiní desde hace años, y que el principal elemento para la confección de los sombreros es importado de Tabasco, y que los campesinos no tienen apoyo para sembrarla. No sabe también que los artesanos enferman y mueren, por el azufre que usan para madurar la fibra.
Ignora también o se hace invidente y sordomuda, que no existe ningún proyecto para desarrollar las artesanías que se producen en el Camino Real, porque los involucrados no cuentan con créditos, asesoría y apoyos de ninguno de los tres órdenes de Gobierno, ni siquiera del DIF que preside su hermanita Laurita, que sólo aparece ahí para tomarse la foto de su informe cada año.
Entonces, ¿de qué presume Sansores San Román? Jarabe de píco, presunción indebida, mentira cruel, robo de identidad y traición a los artesanos. Ya no extrañan sus excesos. No cambiará y al igual que su gurú, entregará horrendos resultados. Por desgracia para el futuro de las próximas generaciones de campechanos, que resentirán seis años de atraso.

HAY ANOMALIAS EN EL ITESCAM

Circula en redes sociales un escrito titulado “comunidad Itescam”, donde alumnos y maestros exponen múltiples anomalías que prevalecen en el campus Calkiní del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Campeche.

Es en el manejo de los recursos de la institución. Y es denuncia vieja y recurrente, por lo que no pierde actualidad.
La demanda generalizada de la comunidad del Itescam es la destitución de los licenciados Roberth Alexander Sánchez Suárez, Shirley Leslie Cohuó Huchín y Luis Humberto Escalante Álvarez, maestro Rodolfo Enrique Cardozo Rivero e ingeniero Dany Alejandro Dzib Cahuich.
El planteamiento concreto es que estos profesionistas por faltar a su responsabilidad, tienen a la institución en un bajo nivel de desempeño escolar y administrativo y han abusado de su posición con alumnos y maestros de muy diversas formas. Están más dedicados a la política y al manejo indisciplinado de los recursos, que a mejorar la calidad educativa.
Nos informan que Cohuó Huchín, hija de la regidora del Municipio de Calkiní, Candelaria Huchín Xool, funge como subdirectora Administrativa, y maneja a su antojo y como títere al director general Cardozo Rivero, más preocupado en verse bien que en trazar estrategias que redunden en la academia.
Así, lo único que han aterrizado son firmas de convenios, y obligan a alumnos y docentes a ver en horarios de clase videos de la corcholata preferida del morenismo, con lo que pretenden inducir a los jóvenes en edad de votar a que inclinen su decisión por el régimen que nos mal gobierna. No hay gestión, la comunicación es escasa y no se gestionan equipos y mobiliario acordes con la etapa que vivimos.
Hace unos días, comentan a la columna, viajó a la Ciudad de México un grupo de estudiantes para participar en unos foros, y aclaran que el director no tiene porqué colgarse ninguna medallita, porque los becó la Fundación Telmex.
A los maestros les da tristeza observar como a este centro educativo lo han convertido en un instituto político de la cuarta transformación, y ni a quien quejarse, porque el secretario de Educación, Raúl Aarón Pozos Lanz, tiene en los puestos claves a muchos de sus recomendados.
Hay que advertir que el caso del Itescam de Calkiní es el inicio del laboratorio de la 4T para intentar influir en los jóvenes que por primera vez ejercerán su derecho al voto. Lo que llama la atención es que no estén enterados los órganos electorales que supuestamente son autónomos y que serán los jueces en los comicios de 2024.

EXPEDIENTE es elaborado con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA. Comentarios, opiniones, quejas, denuncias, elogios, ofensas, agradecimientos y sugerencias al correo electrónico: expedien75@hotmail.com

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