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Expediente: 3 de septiembre de 2023

CAMPECHE, SÓLO ES UNA ESTACIÓN DE PASO

López Obrador

Claramente se escucharon los gritos de los desalojados del predio San Eduardo en las transmisiones en vivo de las televisoras en cadena nacional, justo cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador ingresaba al inconcluso bodegón, que se supone será la estación del Tren Maya en la ciudad capital. “Layda nos dejó sin casa… La gobernadora es una corrupta…Nos dejó sin tierras para trabajar… es una ladrona… se está robando todo…”.

Eran tantos los reclamos, que se hizo evidente la incomodidad de López Obrador, quien sólo miró de reojo a la mandataria pelirroja, que cínica como es, prefirió voltear hacia otro lado para no escuchar los gritos de la gente y tampoco percibir el regaño presidencial.
Ese fue el tono del “día histórico”, en que López Obrador confirmó que Campeche es sólo una estación de paso para abordar un vagón del Tren Maya hacia Yucatán, entidad, esa sí, bien gobernada, en franco desarrollo y con trabajo incesante en beneficio de la gente, que contrasta con la payasa que tenemos como gobernadora los campechanos.
Los reclamos fueron los mismos, y persiguieron al Presidente por donde estuvo en Campeche. “La gobernadora no atiende a la gente… Layda Sansores no trabaja, no escucha y menos resuelve… Nos está robando todo…”.
Así ocurrió en el aeropuerto “Alberto Acuña Ongay”, desde el momento de su llegada, al ingresar y retirarse del Centro de Convenciones, y al arribar a eso que llaman “estación” del Tren Maya, que es una obra sin pies ni cabeza, edificada al vapor y carente de servicios.
Lo dijeron transportistas que serán desplazados por el grupo ADO, jubilados de la Universidad Autónoma del Carmen que tienen más de ocho meses sin cobrar sus pensiones, mototaxistas de Champotón y el Camino Real reprimidos por el IET desalojados del predio San Eduardo, mieleros de San Francisco Suc Tuc y Crucero Oxá, que tuvieron pérdidas multimillonarias por el uso excesivo de pesticidas de grupos menonitas que cultivan vastas extensiones de tierra en el Municipio de Hopelchén, y nadie los ayudó.
Lo dijeron cientos de personas que se pararon con carpeta en mano frente al Centro de Convenciones, en espera de que López Obrador bajara de esa lujosa Suburban negra que cada vez lo aleja más y más de la gente, de ese pueblo noble y sabio al que no atiende y que sobrevive entre la desesperanza y el desencanto, pero que pronto, en las urnas, se cobrará las afrentas.
Sí, para Campeche fue histórico. Nunca se había escuchado tanto reclamo popular en lo que fue un evento oficial desangelado. Al resto de los campechanos que ni vio ni oyó el mensaje presidencial, poco le importó que Campeche fuera sede de ese evento que congregó a los “amigos fifís” en el interior del Centro de Convenciones, pero que desterró al exterior, bajo el ardiente sol, a ese pueblo chairo que creyó ilusamente en las promesas de cambio de la 4T que ni se ven ni se sienten.
Por lo que hace al mensaje presidencial con motivo de la presentación de su V Informe, habrá que coincidir con lo que señalaron desde días antes los líderes partidistas y diputados de Campeche, que no fue más que una mañanera. Sólo que sin las preguntas de los periodistas a modo, y las respuestas ensayadas del tabasqueño.
El Presidente dijo que “Campeche tiene mucha historia y mucha cultura, como todos los pueblos de nuestro querido México. Por eso decidí rendir este Informe desde Campeche, porque es de los pueblos y de los Estados que más han aportado al desarrollo nacional, sobre todo porque durante muchas décadas, Campeche fue el principal productor de petróleo y esa contribución permitía integrar el presupuesto nacional”.
Lo que no aclaró, sin embargo, es qué pasó con su promesa de instalar las oficinas de Pemex en Ciudad del Carmen, como forma de compensar precisamente toda la riqueza que esta zona le ha proporcionado al país durante décadas. No lo dijo, porqué prefirió llevar al personal y las oficinas de Pemex a Villahermosa, Tabasco. Evadió ese escabroso tema, del cual la mandataria tampoco opina.
En un intento de arrancarnos un aplauso, López Obrador anunció que “a petición de la gobernadora Layda Sansores se aplicará una tarifa baja a los consumidores de electricidad en el Estado de Campeche. Se modernizará con plantas de gas la central eléctrica de Campeche, y se aplicará una tarifa baja a los consumidores, como sucede en otros Estados muy calurosos del país”.
Sin embargo, no precisó cuándo ocurrirá, ni qué tan baja será la tarifa. Después de cinco años y cuando sólo le quedan 13 meses de Gobierno, pocos creen que haga los ajustes técnicos para que reduzcan las altas cuotas bimestrales que pagamos los campechanos, por un suministro eléctrico que ha venido a menos y hoy es simplemente deplorable.
El tabasqueño también presumió sus “datos” sobre la presunta reducción de la violencia. “Los delitos del fuero federal se han reducido en 24%, el homicidio en 17%, el robo en 26%, el feminicidio en 29%, el robo de vehículo en 44% y el secuestro en 80%”, pero la realidad de los campechanos todos los días nos demuestra que la ineficiencia de la guanajuatense Marcela Muñoz y la ineptitud del fiscal Renato Sales han incrementado la inseguridad de manera alarmante. Ese mismo día del “Informe” otra mujer fue asesinada a balazos en territorio campechano…
A nivel nacional acumula más de 160 mil homicidios y 110 mil desapariciones forzadas. Es el sexenio más sangriento de la historia, y nunca se vio el combate al crimen organizado. Lo demás fue repetición de lo que ha señalado López Obrador en spots de radio y televisión.
Que la corrupción de los gobernantes es la principal causa de la pobreza, que aumentó el salario mínimo, que su Gobierno es austero, que “Sembrando Vidas” será incluido en la Constitución, que invirtió 100 mil millones de pesos al programa Jóvenes Construyendo el Futuro, que promoverá una iniciativa de reforma constitucional para limpiar al Poder Judicial de complicidades, conflictos de interés, corrupción y derroche de recursos, que su Gobierno garantizará el acceso a los servicios médicos y medicamentos gratuitos, etcétera.
Mentiras, mentiras y más mentiras. En suma, más atole con el dedo para el pueblo, evitando abordar los grandes problemas nacionales, sobre todo los que tienen que ver con la delincuencia y el aumento a la pobreza, aspectos que confirman el fracaso de la cuarta transformación. Nada nuevo, pues.

FRACASO DE PROGRAMAS SOCIALES

Sansores San Román

Aunque el pregón del Gobierno de Campeche presume el slogan de que “primero los pobres… y para los pobres lo mejor…”, —muy parecido al nacional de que para tranquilidad social, primero los pobres—, en los hechos la situación es diferente.

La pobreza crece a pasos alarmantes, sin que sean puestas en marcha políticas públicas para reducirla.
Alarmante, calificamos, porque no hay nada más peligroso para un sistema de gobierno que un pueblo con hambre. Y en la entidad es observable en varias dimensiones y direcciones. Por ello no nos asombra la desvergüenza con que la gobernadora Layda Elena Sansores San Román, en uno de sus más recientes Martes del Jaguar, abordó el dato de las cifras de pobreza en Campeche que proporcionó el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) hace apenas dos semanas.
Sin sonrojo alguno sostuvo campantemente que en Campeche “había 70 mil pobres menos”. Pero las cifras oficiales la contradicen. Por el contrario, en sólo dos años el número de personas en situación de precariedad aumentó en por lo menos 38 mil.
Decimos que no nos asombra la forma como la mandataria morenista abordó el tema de la pobreza en Campeche, porque ha hecho del cinismo y la mentira su estrategia. Es práctica común de su Administración minimizar o desdeñar los problemas, criticar hasta el insulto a sus opositores e imponer la ley a las protestas.
Se esconde ante los reclamos de pescadores, agricultores, jubilados, mieleros, colonos, transportistas, estudiantes, etcétera, y ante las cifras contundentes que demuestran el fracaso prematuro de su Administración, se excusa en que así se lo dejaron sus antecesores, y que todo es culpa de la corrupción. La misma justificación de su gurú Andrés Manuel López Obrador.
La realidad es que Sansores San Román no gobierna Campeche. Sus ojos y oídos están fijos en otros horizontes y sonidos. Le preocupa su porvenir, aunque sus problemas económicos personales desde años los tiene resueltos. Ha permanecido en el poder mediante el camaleonismo político, y aunque denuncias y quejas la han salpicado recurrentemente, no peligra su libertad.
No sabemos si por su mente ha pasado la motivación de gobernar, porque como le recordaron apenas el martes pasado por el “gobernador por un día”, el joven Luis Alberto Pavón de la Cruz, tiene que estar más presente en Campeche, en lugar de pasarla de viaje en viaje y de pleito en pleito.
No se lo expresó así textualmente, aclaramos, pero eso entendimos muchos campechanos de la intervención de ese jovencito, a quien le dieron a leer un texto en el Parlamento Juvenil local, y cumplió con su objetivo.
Es evidente la ausencia de una estrategia eficaz para atacar la pobreza en Campeche. Hay que advertir que para solucionar un problema, primero se le debe conocer, para estudiarlo, analizarlo y proponer, con base en experiencias y recursos económicos y profesionales.
El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, que preside la señora Laura Sansores San Román —hermanita de la gobernadora—, vive la peor de sus épocas. Prevalece total ausencia de sensibilidad y compromiso social hacia las clases marginadas, y ha sido convertida esa noble institución en simple pasatiempo, divertimiento y pretexto para percibir onerosos emolumentos y beneficiarse de jugosos negocios, de los que daremos detalles en entregas posteriores.
En tanto la gobernadora ve pasar el tiempo de viaje en viaje y de pleito en pleito, su hermanita, la encargada supuestamente de atender a los más pobres, se siente diva de rock star cada vez que se presenta a un acto público, mientras las cifras de la pobreza aumentan alarmantemente.
Los datos duros proporcionados por el Coneval deben ser tomados en cuenta: del millón 049 mil 244 campechanos oficialmente registrados por el Consejo Estatal de Población, hay 429 mil en condiciones de pobreza, y de éstos, están en pobreza extrema 91 mil 700.
Otro dato reciente del Coneval, que cruzó información con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), ubica en Campeche a unas 420 mil 746 personas a quienes no les alcanzan los recursos económicos para completar una canasta básica. La hambruna, la desnutrición y sus secuelas en la salud serán consecuencias naturales posteriores.
¿Qué hace al respecto el Gobierno de Layda Elena Sansores San Román? ¿Qué estrategias, programas, acciones o políticas públicas ha puesto en marcha para atender a ese 45.1 por ciento de la población campechana que se ajusta a su slogan fantasioso de que “primero los pobres y para los pobres lo mejor…?”.
¿Primero los pobres? ¿Primeros para qué? ¿Para ser despojados de sus escasas pertenencias, como a los colonos del predio San Eduardo que fueron sacados de sus humildes chozas para beneficiar a un consorcio empresarial que no ha acreditado la legítima propiedad? ¿Qué acciones ha emprendido para hacerles justicia? ¿Permanecerán ad perpetuam en los bajos del Palacio de Gobierno en espera de que se digne escucharlos?
¿Para los pobres lo mejor? A menos que por eso se entienda a la tanda de garrotazos que han sufrido invasores de otros predios desalojados por la policía Sansorista en Lerma, en Escárcega, en Candelaria o en Carmen, no sabemos exactamente a qué se refiera el Gobierno de Layda Sansores cuando proclama ese pregón.
Insistimos en que no se ha puesto en marcha ninguna estrategia gubernamental estatal para atender la creciente problemática de la pobreza, y tampoco se han emprendido las gestiones pertinentes para que arriben industrias, empresas o proyectos a Campeche que puedan traer fuentes de empleo y con ello generar recursos en las comunidades más marginadas.
Las cifras del Coneval demuestran que en Campeche han fracasado rotundamente los programas sociales del Gobierno Federal, pues ni la pensión de adultos mayores, el apoyo a madres solteras, las becas a estudiantes, el programa Sembrando Vida, etcétera, han contribuido a reducir las cifras de la pobreza.
Por el contrario, han propiciado actos de corrupción, en que se ha probado que los recursos no llegan al destinatario final, se quedan a medio camino, en manos de intermediarios y funcionarios corruptos. ¿No que se acabó la robadera? ¿No que habría transparencia? ¿No que no mentirían?
¿Y a todo esto, qué hace la gobernadora? Absolutamente nada. Entretenida en pleitos con Eliseo, Alito, críticos, adversarios de su corcholata Claudia Sheinbaum Pardo, reparando los exabruptos de su sobrino loco o loco sobrino, y en su obsesión de venganza contra todos sus adversarios, a Sansores no le queda tiempo para gobernar.
Por eso afirmamos que con Layda vamos de mal a peor. Y la mayor calamidad es que no existe el mínimo resquicio para suponer que cambiará su conducta.

GOBIERNO DE LAYDA ES OPACO E IMPOPULAR

Rabelo de la Torre

Si algo caracteriza a la Administración que encabeza la gobernadora Layda Elena Sansores San Román, es que problemas y conflictos se acumulan por desatención, desdén e ignorancia, y la percepción de que las cosas no marchan bien, se reflejan con contundencia en los sondeos mensuales de las empresas especializadas en encuestas. En ninguna ha obtenido calificación aprobatoría. Y parece que no le interesa.

Quien llegó a Campeche procedente de la Alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México como candidata de Morena a la gubernatura, con inflada popularidad, ha venido en declive permanente, a grado tal que ha logrado invertir los números, ubicándose, según la encuesta más reciente de Massive Caller, en el lugar 29 del ranking nacional. Está a tres pasos del sótano.
Y como se ve pedregoso el camino, por el pugilismo verbal, el importamadrismo y el desdén, es más fácil que la gobernadora de Campeche se vaya al fondo de la tabla de posiciones, a que remonte las cifras adversas.
¿Y por qué? Por su terquedad en no modificar el rumbo, insistir en privilegiar el show más que el trabajo y su proclividad a la discordia más que a la paz. No cae bien su comportamiento a la sociedad campechana, y sin duda su figura se ha convertido en verdadero lastre para su partido.
A estas alturas Sansores San Román es más una carga que un apoyo; es más un negativo que factor que ayude a alguien a posicionarse en el ánimo popular. Por eso es que será prácticamente imposible que su corcholata favorita la invite a formar parte de su equipo de campaña, en caso de que se quede con la candidatura oficial de Morena
No sorprende que apenas unos días después de su II “Informe” de Gobierno el pasado 1 de agosto, el 63 por ciento de los campechanos la haya vuelto a reprobar, y que en menos de dos años de Administración, ella y su consentida, la guanajuatense Marcela Muñoz Martínez, secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana (SPSC), también llevaran a Campeche del primero al decimotercer lugar en percepción de inseguridad. Estábamos en primera posición y bajamos al sitio 13. Que tal.
El grado de confianza hacia Sansores San Román es de los más bajos del país, con apenas 32 por ciento. O sea, siete de cada diez ciudadanos no confía en ella. Si este dato lo convertimos en números electorales, podríamos anticipar una soberana paliza a su partido en los próximos comicios, a pesar de toda la millonaria carretada de dinero que van a repartir. El pueblo es noble y sabio, y sabe que su voto puede contribuir a corregir el rumbo.
Si a eso le sumamos los pésimos resultados en temas como la transparencia, entonces la situación empeora, como hemos venido considerando desde párrafos arriba.
Según un estudio publicado recientemente por la organización Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), las fiscalías de los Estados de Campeche, Ciudad de México y Chihuahua están reprobadas en transparencia.
De estos Estados, los tres suspendieron o reprobaron el cumplimiento de transparencia con 15.53% en Campeche, 52.7% en Ciudad de México y 54.3% en Chihuahua. Sólo una Fiscalía pasó la evaluación, la de Aguascalientes, que obtuvo 69.4%.
Campeche es el que entrega los peores resultados, el de más opacidad, el que oculta más información que se le solicita, y lo más lamentable es que a esta denigrante y vergonzosa Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Campeche (Cotaipec) no se le haga ni la más leve amonestación o recomendación. Eso gracias a que sirve de punta de lanza contra la alcaldesa Biby Karen Rabelo de la Torre, al igual que toda la jauría de instituciones serviles a la gobernadora Sansores San Román.
Son los balances negativos de una Administración sorda, autoritaria e ineficaz, que usa a las instituciones, como las fiscalías General del Estado y Especializada en Combate a la Corrupción, para perseguir a enemigos políticos y aplacar a aquellos del Gobierno que pretendan revelar información.
Tal es el caso de la Cotaipec y otras dependencias que se niegan a documentar la grave corrupción que prevalece en Campeche desde el pasado 15 de septiembre de 2021. Son omisas para analizar las solicitudes ciudadanas, pero eficaces para combatir a opositores y críticos.
Lo interesante es que estas conclusiones no provienen del punto de vista de algún analista político a quien se pueda acusar de estar resentido contra el Gobierno sansorista, sino de instituciones y empresas especializadas en los temas que les competen, como lo son el Coneval, Inegi, MCCI y las encuestadoras.
Todas coinciden que en Campeche simplemente quedó paralizado el desarrollo mientras crecen los problemas, como la inseguridad, la pobreza y el desempleo, escasean los servicios de salud y la inversión no llega. Insistimos, estamos peor con Layda.

RÁFAGA POLÍTICA…

¿QUIÉN ES LA FORÁNEA secretaria del gabinete de Layda Elena Sansores San Román, que mediante credencial del Instituto Nacional Electoral, que no era suya, pretendió obtener en renta un predio? Aún más, quería descuento, porque pagaría en efectivo, y la dueña no tendría que pagar impuestos por arrendamiento y al Valor Agregado. Lógico, no alcanzó su objetivo. La propietaria, una persona a la que se conoce como honrada, podría haber tenido problemas con la Contraloría.

EXPEDIENTE es elaborado con aportaciones de periodistas y colaboradores de TRIBUNA. Comentarios, opiniones, quejas, denuncias, elogios, ofensas, agradecimientos y sugerencias al correo electrónico: expedien75@hotmail.com

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