EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR | 30 DE MARZO DE 2026
MONOPOLIO TURÍSTICO COMUNISTA EN CALAKMUL.
Apenas el viernes comentamos la publicación del abogado y político Enrique de la Madrid: “En Campeche ya no hay competencia: hay un Estado empresario. La SEDENA tiene hoteles, aerolínea y controla el Tren Maya. Cuando el gobierno es dueño de los medios de producción, eso tiene nombre: comunismo.” Las repercusiones de este monopolio turístico comunista ya las resienten los empresarios de Calakmul.
Hoteleros y prestadores de servicios turísticos de ese municipio denunciaron a las Secretarías de Turismo y Economía que enfrentan una grave crisis generada por la competencia desleal que les representa el hotel Mundo Maya, a cargo de la SEDENA, que se encuentra en una zona privilegiada de la Reserva de la Biósfera y ofrece diversos servicios que dejan sin participación a transportistas, hoteleros, restauranteros, guías de turistas y demás prestadores de servicios de esa región.
La competencia desleal se resiente también en la falta de agua potable que sufren los hoteles de Calakmul, pues el acueducto López Mateos-Xpujil aún no funciona, y mientras al hotel de la SEDENA le surte agua sin costo el Gobierno de Todos los Sansores, los hoteleros tienen que pagar por las pipas del vital líquido. ¿Dónde quedó la promesa de Morena de que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”? ¿Y el eslogan guinda de que “por el bien de México, primero los pobres”?
ALISTAN RESORT PRIVADO CON RECURSOS PÚBLICOS
Diversos medios de comunicación documentan que al menos una veintena de empleados del Gobierno estatal fueron enviados a realizar labores de limpieza a la multimillonaria playa privada de los Sansores ubicada en San Lorenzo, donde hasta los residentes tienen que pagar las elevadas cuotas de acceso que impuso la familia de Layda Sansores desde que inició su nefasto y represor sexenio.
La joya de la corrupción de la familia Sansores es custodiada por personal de la policía estatal, varios de ellos vestidos de civiles para llamar menos la atención. A ninguno de los residentes de San Lorenzo se les ha informado en qué se gastan los sobrinos de Layda Sansores las cuotas que se cobran a la entrada de ese exclusivo balneario por acceso, estacionamiento y uso de palapas y sillas, las cuales superan el millón de pesos anualmente.
Las brigadas de seguridad, vigilancia y limpieza desplegadas específicamente en San Lorenzo representan otra visible muestra de corrupción de Layda Sansores, pues utiliza recursos públicos para beneficiar su propiedad privada. Y mientras la familia Sansores disfruta con todas las comodidades en su resort particular, miles de campechanos tienen que pasar las de Caín para poder bañarse en la playa en esta Semana Santa. ¿No que las playas son de todos?

