Opinión

DE DIVISIONES Y RESTAS

Sansores no va ser factor que atraiga votos en el 2027, sino todo lo contrario. Por eso mismo es fallido el plan de impulsar a Liz como quien le dará continuidad a su Gobierno…

Resulta increíble pensar que la encuesta de “Meta Metrics” (lo que sea que sea esa encuestadora) que le da a Aníbal Ostoa Ortega una preferencia de 41.4 por ciento en las simpatías para la gubernatura del Estado, se haya difundido sin su consentimiento.

Si bien es cierto que “Meta Metrics” no figura entre las empresas encuestadoras más conocidas (lo de “prestigio” nos la deben porque difícilmente le atinan a sus sondeos), la realidad es que lo que buscaba el senador y sus asesores, es hacerse notar y responder a la campaña que le impulsaron la semana pasada al presentarlo como el que menos propuestas ha presentado en el Senado de la República.

Que esa encuestadora le confiera a Pablo Gutiérrez Lazarus una preferencia de 11.6 por ciento (30 puntos por debajo da Aníbal) y que  la también senadora Martina Kantún (9.7%), también esté por encima de Elisa María Hernández Romero  (9.1 por ciento), solo indica la actitud desafiante del equipo que lo apoya, para romper cualquier barrera que le pongan enfrente.

Ya sabemos que Liz Hernández es apoyada totalmente por la gobernadora Sansores. Y ella acepta gustosa ese respaldo sin saber que será también su principal lastre. Caso contrario al del senador de origen chiapaneco, quien ha repetido hasta el cansancio que ya no le debe favores a la gobernadora, y que solamente va buscar la nominación si se lo ofrece la presidenta Sheinbaum (algo que sus seguidores dicen que ya ocurrió).

Porque bien sabe Ostoa Ortega que su principal contendiente no es Pablo Gutiérrez Lazarus, quien pese a toda la campaña mediática que lo impulsa, y al derroche financiero que ostenta, no será el candidato de Morena al Gobierno del Estado. Tal vez lo sea del PT o de alguna otra sigla –no se descarta el PAN—pero su labor va consistir en dividir el voto para evitar que  los capitalice Moci.

No sabemos si el supuesto “distanciamiento” de Aníbal respecto de la gobernadora sea real o es meramente estratégico, pero ese solo hecho reafirma que Sansores no va ser factor que atraiga votos en el 2027, sino todo lo contrario. Por eso mismo es fallido el plan de impulsar a Liz como quien le dará continuidad a su Gobierno.

O ignoran que el pueblo no quiere esa continuidad Sansorista por lo nefasto que han resultado estos primeros cuatro años, o les vale sorbete ir otra vez en contra de la voluntad mayoritaria. Insisten en creer que con dinero podrán manipular a su antojo el resultado electoral. Y tienen razón en parte, pero en política esas aritméticas no siempre funcionan.

Así las cosas, lo novedoso del tema es que el senador Ostoa decidió sacar la cara y lanzarse de lleno al ruedo, aún a sabiendas de que va propiciar el resquebrajamiento del gabinete y de que el sobrino corrupto le va enviar a su ejército de bots para desprestigiarlo y el saldo de esa batalla solo podrá ser la polarización partidista y la división en todo su esplendor. Al tiempo.

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