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El bolero don Memín fue uno de los cientos de acarreados que acudieron el domingo a la Concha Acústica a lanzar porras a Claudia. Hoy decidió narrar en este espacio su experiencia…

Don Memín decidió poner en práctica un añejo método de investigación social para vivir en carne propia la experiencia de ser un acarreado más del sistema, y se enlistó entre los simpatizantes de la emperatriz Claudia que se ofrecieron a acudir al mitin efectuado el pasado domingo en la Concha Acústica.

“Para empezar, narró a sus amigos de tertulia, fue mi esposa la que me dio la idea de acudir al mitin. Me dijo que la lideresa de la colonia llegó a la casa a “invitar” a quienes quieran acudir al evento que presidiría la presidenta de la República. Ojo –aclaró—no nos dijeron que sería una transmisión televisiva, sino que estaría presente la mismísima Claudia”.

“Cuando mi esposa le dijo a la lideresa que ella no podría asistir, porque estaba en un tratamiento por un dolor de ciática y que el médico le había recomendado reposo y no tardar mucho haciendo actividades de pie, la lideresa le respondió en torno amenazante:

–“Recuerde que en su familia hay tres personas que reciben apoyos del bienestar, su papá, su mamá y su hijo que está en la secundaria, no vaya a ser que en el evento pasen lista y a los que no vayan les retiren sus becas…” advirtió.

“Mi esposa sudó frío –confesó el rechoncho aseador de calzado—ella no sabe de política, no sabe que esos apoyos no se pueden condicionar ya que están establecidos en la Constitución y que además no los otorga el partido guinda, sino que es un programa del Gobierno, que se financia con recursos públicos que salen de nuestros impuestos”.

–“Igualito me dijeron a mí –intervino doña Chela, cortando de tajo la narración de su compadre—pero yo los mandé al carajo, le tomé fotografías a esos “cuervos del bienestar” y les dije que los iba a exhibir en las redes sociales, algo que haré en las próximas horas” reviró.

–“El caso es que mi esposa dijo que yo iría en su lugar y respondería al pase de lista en caso de que fuera necesario, de manera que me preparé psicológicamente para formar parte de la borregada, y el domingo muy temprano, como a las seis de la mañana acudí al sitio donde abordaríamos la combi que pertenece a una de las agrupaciones de taxistas foráneos.

Apenas me vieron, me dieron mi playera guinda con el logotipo del partido, mi gorra y unos banderines del mismo color oficial, aparte mi torna, mi refresco y me dijeron que en el evento nos estarían hidratando continuamente.

Llegamos al centro de la ciudad y nos bajaron en la Plaza de la República, ya que no había acceso directo a la Concha Acústica, nos condujeron como borregos hasta nuestro espacio y ahí nos dieron instrucciones: para los que se ‘porten bien’, habrá un bono especial de entre 500 y 700 pesos, pero tienen que bailar, echar porras, gritar y si pasa la gobernanta, pedirle que se tome fotos con nosotros. Yo me presté a todo, dijo el bolero, porque ese dinero me caería bien para unas cahuamitas”.

Estuvimos más de cinco horas encorralados, nunca se acercó la Tía, pero eso sí, éramos los que más echamos porras y al final pudimos ganarnos el bono. A las dos de la tarde ya estaba de regreso en mi colonia con mis 700 varos en la bolsa, así que me fui directo a la agencia a surtir mis “promos” y me dispuse a ver el juego de los Piratas mientras disfrutaba de mis helada cervecita” señaló.

Doña Chela estaba furiosa. No porque no acudió a ganarse su “bono especial” sino porque le sulfura comprobar cómo manipulan a la gente. “No hay para la luz pero si hay para engañar a los acarreados, son unos auténticos hdschm” estalló.

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