Opinión

AJUSTES AL GABINETE RUMBO A 2027 | Por: Salvador García Soto | EL UNIVERSAL

Antes de que termine este mes, la presidenta Sheinbaum pondrá en marcha varios movimientos en su gabinete con miras a dos objetivos: ajustar su equipo de gobierno con designaciones de personas de su círculo cercano que sustituirán algunas herencias del pasado sexenio, y definir también algunas candidaturas en estados clave rumbo a las complicadas elecciones intermedias del 2027.

De acuerdo con fuentes internas del gobierno, hay al menos tres movimientos confirmados que se producirán en las próximas semanas. El primero y más avanzado es la renuncia del director general de la Agencia Nacional de Aduanas (ANAM), Rafael Marín Mollinedo, quien se irá como delegado estatal de la Secretaría del Bienestar en Quintana Roo, como ayer comentamos en esta columna. La llegada de Marín Mollinedo a la entidad quintanarroense como funcionario federal ocurrirá el próximo 2 de marzo y sería la señal casi definitiva de que el político tabasqueño sería el candidato de Morena a la gubernatura en los comicios locales de 2027.

El otro movimiento fuerte que viene es el cambio en la dirección general de Pemex. El actual director Víctor Rodríguez Padilla presentará su renuncia y la presidenta mandará a Lázaro Cárdenas Batel como el nuevo titular de Pemex, con la encomienda de profundizar y acelerar la reestructuración financiera y operativa de la petrolera pública, tras la estabilización y reestructuración de su deuda y la ligera mejoría en sus calificaciones financieras.

Con este nombramiento, la doctora Sheinbaum logrará por fin que el nieto del general Lázaro Cárdenas, quien decretó la expropiación petrolera y creó a Pemex, ocupe la dirección de la empresa petrolera, tal y como lo intentó desde el arranque de su gobierno cuando la entonces presidenta electa invitó a Cárdenas Batel a dirigir Pemex, pero éste le puso como condición para aceptar el nombramiento un intenso plan de choque y reestructuración que implicaba el recorte de más del 30% del personal de la empresa pública, algo que no aceptó la actual mandataria y ante la negativa de Lázaro terminó nombrándolo como su Jefe de la Oficina de la Presidencia.

El tercer cambio que viene y que tiene que ver con ajustes decididos desde Palacio Nacional, es la salida de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, quien dejara su cargo para dar paso a la llegada de Sergio Salomón Céspedes, actual director del Instituto Nacional de Migración y ex gobernador de Puebla. Este cambio podría leerse como uno de los ajustes mayores de la Presidenta para colocar a sus propias piezas en el gabinete y sacudirse herencias que le dejó el expresidente López Obrador.

En el caso de la salida de Marín Mollinedo de Aduanas, no sólo circula ya la invitación en Quintana Roo para su toma de protesta como delegado del Bienestar federal en el estado, evento que se anuncia para el próximo 2 de marzo, sino que las fuentes nos confirman que el tabasqueño ya empezó a hacer la entrega de la dirección de la ANAM a un general que asumiría provisionalmente el encargo en lo que la Presidenta define el nombre del nuevo titular de las Aduanas federales.

Con esos movimientos, comentan las fuentes, Sheinbaum busca reforzar su gabinete con la llegada de personajes de su confianza a cargos clave, como Lázaro Cárdenas en Pemex y en el caso de la Segob, donde se espera el arribo de Sergio Salomón, la Presidenta buscaría reacomodar a Rosa Icela Rodríguez, tras los señalamientos de sus vínculos familiares con empresas privadas, y tener en el exgobernador poblano a un operador más efectivo en los temas políticos.

Al final si a esos cambios que vienen en los próximos días se suman las decisiones recientes de la Presidenta en el caso de la salida de Marx Arriaga de la SEP o la renuncia de Adán Augusto López a la coordinación del Senado, lo que queda claro es que sí hay una decisión desde Palacio Nacional de fortalecer el equipo de colaboradores del gabinete con nombramientos directos de la doctora y sacudirse a varias figuras que le fueron heredadas o impuestas por su antecesor.

Eso apunta a que la Presidenta finalmente parece haberse decidido a imprimirle su sello y estilo propios a su gobierno y reducir la influencia del pasado sexenio en su administración. Todo con miras al reto fuerte que viene en 2027 con las elecciones federales y locales y en la idea de que a partir del próximo año la Presidenta busca consolidar su gobierno y alejar la percepción de que sigue sujeta o atrapada por los intereses de su mentor político López Obrador.

Veremos qué tanto le funcionan los cambios a la doctora y si, ya sea por decisión propia o por las fuertes presiones desde Washington, ahora sí veremos a una mandataria que toma sus propias decisiones y corta y reduce cada vez más la influencia del pasado en el rumbo de su administración.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *