¿Y LA SORORIDAD?
No podemos esperar mucho de la imparcialidad y de la ética de nuestros jueces. Han dado más pruebas de sometimiento y de servilismo, que de cordura y racionalidad…
Tienen razón las agrupaciones y colectivas feministas de todo el país, en recriminar a la gobernadora Sansores su falta de empatía y sororidad para con las mujeres, que marcharon el pasado 8 de marzo en la capital de Campeche, y quienes fueron detenidas y están siendo procesadas por presunta tentativa de homicidio.
Muy afecta a asumir roles de mando que están fuera de sus verdaderas facultades, la señora Sansores dictaminó en uno de sus programas de los martes, que las dos personas detenidas por supuestamente intentar quemar a las mujeres policías que resguardaban el Palacio, merecerían al menos 37 años de cárcel.
Es un exceso de su parte emitir sentencias judiciales que no le corresponden o ejercer presión para que los jueces que reciban el caso se orienten sobre las penas que les deben imponer a las dos damas acusadas de tentativa de homicidio.
Lamentablemente –hay que decirlo—no podemos esperar mucho de la imparcialidad y de la ética de nuestros jueces. Han dado más pruebas de sometimiento y de servilismo, que de cordura y racionalidad al momento de analizar los casos que les turnan. Los casos del periodista Jorge Luis González Valdez, y del exrector José Alberto Abud, no nos permiten confiar en el justo criterio de los jueces y magistrados.
Hay que precisar que de las 14 personas detenidas tras los incidentes del 8M en Campeche, ya solo quedan dos en el penal de san Francisco Kobén, en espera del fallo judicial que las vinculará a proceso y les decretará prisión preventiva.
No importa que no se les haya probado nada y que estén en calidad de chivos expiatorios para satisfacer la sed de venganza de la gobernadora. No se han mostrado las pruebas de que las dos personas detenidas hayan sido quienes realmente intentaron quemar los escudos de los policías. Ojo y que quede claro: intentaron quemar los escudos de protección no a las mujeres policías, ninguna de las cuales tuvo quemaduras de consideración, sino solamente algunos golpes.
Es la gobernadora Sansores la que ha querido magnificar la situación, para presentar como heroínas a las “mujeres valientes” y tratar de lavar la imagen de una corporación que desde el 15 de marzo de 2024 perdió prestigio y credibilidad tras exponer a sus elementos a un peligro mortal en el Cereso de San Francisco Kobén.
Aquellas mujeres valientes agraviadas en el penal fueron abandonadas y hasta despedidas injustamente, a las que se prestaron a defender Palacio y a la farsa de una supuesta agresión con tentativa de homicidio, las premian, aunque con eso pisoteen el derecho de otras mujeres a manifestarse libremente y a protestar contra la peor gobernadora que ha tenido Campeche en toda su historia.

