Opinión

SORORIDAD FICTICIA

Todos los campechanos le recordaron a Marcela que ella no permitió a las mujeres valientes campechanas que alzaran la voz contra los abusos que padecían; fue ella la que arbitrariamente las despidió…

Se ha cuestionado mucho en Campeche el desplegado de la secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana de Campeche, Marcela Muñoz Martínez, para expresar su sororidad” con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, tras el supuesto acoso sexual que padeció mientras saludaba a algunas personas en el zócalo de la capital.

En lo que han coincidido el 99 por ciento de los campechanos que opinaron sobre el tema, es que Muñoz Martínez carece de autoridad moral para solidarizarse con la agresión a una mujer y mucho menos escribir que “las mujeres deben poner el ejemplo al no quedarse calladas ante la violencia o cualquier conducta que atente contra su dignidad”.

Todos los campechanos le recordaron por unanimidad que fue ella la que no permitió a las mujeres valientes campechanas que alzaran la voz contra los abusos que padecían; fue ella la que arbitrariamente las despidió con la finalidad no solo de silenciarlas, sino de arruinarles la vida.

Marcela Muñoz afectó severamente a más de 80 mujeres campechanas, que integraran la agrupación “Mujeres Valientes” y quienes tuvieron el valor de exhibir públicamente las injusticias que aún se cometen contra las que prestan sus servicios en la corporación. Agresiones propiciadas por los incondicionales de Marcela, y por ella misma.

Por eso, Muñoz Martínez no tiene derecho ni siquiera a victimizarse, o a lloriquear que los periodistas la “agreden” todos los días por su condición de mujer. Ya aburre con esa cantaleta que nadie, absolutamente nadie le cree.

Hay que subrayar que la motivación de esa nueva publicación quejumbrosa de Marcela, fue la supuesta “agresión sexual” contra la presidenta Sheinbaum por parte de “un borracho”, según insiste la narrativa gubernamental. Lo que se ha probado sin embargo, es que el supuesto agresor forma parte de su escolta, y que todo el incidente fue un montaje para tratar de desviar la atención ciudadana ante los hechos violentos en Michoacán y la indignación popular que ha generado.

No sorprende el caudal de publicaciones de “repudio” y “condena” que desde las oficinas gubernamentales se alentaron ante la ficticia agresión sexual contra la presidenta Sheinbaum. Son ellos mismos haciendo su parte del circo.

Y siendo como es una agresión ficticia, de esa misma catadura es la “sororidad” de Marcela Muñoz para con la Presidenta de la República. Todo un montaje para aparentar cosas que no son, para simular unidad en la lucha contra misoginias inexistentes, tal y como ocurre en Campeche con el caso de la gobernadora Sansores y sus quejas recurrentes al respecto.

Porque así como se utilizó a un elemento de la guardia presidencial para montar un show de agresión sexual inexistente, de la misma manera en Campeche se fabrican expedientes judiciales por presunta misoginia que tampoco existe. Tal para cual. Finalmente forman parte del mismo movimiento.

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