PASTOR ACORRALADO
En la política interna del partido guinda, solo tienen éxito los rastreros y serviles. Quienes quieran cuidar la dignidad son atacados sin piedad por los medios sicariales al servicio de la gobernadora.
Acorralado, cercado por policías ministeriales que mantienen guardia permanente en las instalaciones del Palacio Legislativo, el diputado José Antonio Jiménez Gutiérrez está a unas horas de convertirse en otra víctima del Gobierno represor, perseguidor y vengativo de la gobernadora Layda Elena Sansores San Román.
Parece que a la señora Sansores le gusta ser tendencia nacional en las redes sociales. Ya lo logró cuando lanzó la embestida contra la libertad de expresión y contra el periodista Jorge Luis González Valdez; hace tres semanas volvió a escalar las cimas el repudio popular con el montaje armado contra el rector Abud, y ahora inicia el hostigamiento y el acoso contra el diputado Antonio Jiménez, presidente de la Comisión de Gobierno y Administrador del Congreso. El “pastor” le llaman a ese cargo.
Es probable que la Fiscalía Anticorrupción ya le haya armado un voluminoso expediente. Las irregularidades administradores que hay en las cuentas administrativas del Poder Legislativo, tienen peso suficiente para fincarle responsabilidades penales.
El problema es que no le han dado la oportunidad de defenderse. Se está violando el debido proceso, y no ha sido citado para que responda lo que a su beneficio corresponda. El “paquetazo” ya está armado y es cuestión de horas para que se ejecute la orden de aprehensión.
Una vez que eso suceda, el siguiente paso será su destitución y la designación de un nuevo coordinador parlamentario, que probablemente sea mujer –Verónica Roca Méndez—o el también carmelita Jorge Pérez Falconi, aunque el pomuchense Carlos Ucán Yam ha estado haciendo antesala para que lo consideren en la terna.
Lo que sea que vaya a suceder, sin duda va repercutir en la unidad del partido Morena. Ya el dirigente estatal a cusa a Jiménez se ser el causante de la “división” que hay en el grupo parlamentario. Lo etiquetan como “traidor” solamente porque quiso hacer valer la independencia del Poder Legislativo. Y es que en la política interna del partido guinda, solo tienen éxito los rastreros y serviles. Quienes quieran cuidar la dignidad son atacados sin piedad por los medios sicariales al servicio de la gobernadora.
Se cuenta que Toñito Jiménez ha estado atrincherado en la sede oficial del Poder Legislativo. Lo acompañan algunos leales que defienden la “autonomía” del Congreso pero que en realidad están vendiendo caro su amor. O les llegan al precio con la promesa de ser postulados a sus respectivas alcaldías, o los segregan para integrar una bancada “independiente” que podría ser el contrapeso real que se necesita para tener ese Legislativo que se describe en la teoría.
Pero suceda lo que suceda, Morena va salir perdiendo. Ya se verá.

