OPINIÓN: “PODER CONCENTRADO Y CONTRAPESOS ANULADOS”: LA LECTURA ACADÉMICA DE CAMPECHE CON LAYDA SANSORES | Por: Gabriela Aragón Amézquita | LA SILLA ROTA
Campeche vive una democracia debilitada: poder centralizado, oposición anulada y escasos avances sociales; bajo el control de Layda Sansores, el poder se impuso al diálogo; el costo es el retroceso institucional
CAMPECHE.- El gobierno de Layda Sansores San Román en el estado Campeche ha logrado algo poco común en los últimos años: reconcentrar el poder político casi sin resistencia; sin embargo, ese control no se ha traducido en desarrollo, gobernabilidad ni fortalecimiento institucional. Por el contrario, ha dejado un estado más polarizado, con contrapesos debilitados y una vida pública marcada por el conflicto permanente.
Dos análisis académicos coinciden en el diagnóstico, aunque parten de miradas distintas. El politólogo Juan Pablo Galicia Nahuatt observa el ejercicio del poder y la estrategia política; mientras el sociólogo e investigador Luis Ramírez Carrillo explica las condiciones estructurales que permiten ese estilo de gobierno. Juntas, ambas visiones plantean un escenario preocupante para la democracia local.
UN EJECUTIVO FUERTE EN UN ESTADO DÉBIL
Para Juan Pablo Galicia, el principal saldo del gobierno de Layda Sansores no está en indicadores económicos o sociales, sino en la consolidación del control político. El Ejecutivo estatal hoy tiene mayor capacidad para imponer decisiones, disciplinar actores y neutralizar la oposición.
Ese fortalecimiento, advierte, no es sinónimo de un Estado más eficaz, sino de uno más autoritario. El conflicto ha sustituido a la gestión: confrontar a medios, instituciones, políticos, empresarios y sectores sociales se convirtió en una estrategia para dominar la agenda pública.
Luis Ramírez Carrillo aporta el contexto que explica por qué este modelo funciona en Campeche. Se trata de un estado pequeño, con economía frágil, alta dependencia del gasto público y pocas alternativas fuera del gobierno. En ese entorno, el poder del Ejecutivo se magnifica. “Pueblo chico, monarca grande”, resume el investigador.
MORENA Y EL RECICLAJE DEL VIEJO SISTEMA
Ambos especialistas coinciden en que Morena no desmontó el viejo sistema político campechano. Lo recicló. Las estructuras corporativas del PRI -caciques locales, redes clientelares y control territorial- fueron cooptadas y puestas al servicio de un nuevo proyecto político.
La centralización del poder, la subordinación de instituciones y el debilitamiento de los contrapesos recuerdan prácticas previas a la transición democrática del año 2000. La diferencia es el discurso: ahora se habla de transformación, aunque las formas sigan siendo las mismas.
“Estamos hablando de que venimos de un México que a principios de la década de los 2000 empezó a abrirse y a repartir el poder y a repartir distintos grados de autoridad entre distintos órganos, los órganos constitucionales autónomos, y estamos en este momento en una etapa en la que, lo que ha estado ocurriendo es que poco a poco todo lo que se repartió entre órganos autónomos se ha estado devolviendo al poder ejecutivo, no solo a nivel federal, también a nivel estatal”, explicó Galicia.
SIN CONTRAPESOS REALES
Campeche carece hoy de actores capaces de equilibrar al poder estatal. No hay un empresariado fuerte, la prensa depende en gran medida de la publicidad oficial y la sociedad civil es débil.
“La dependencia del área pública en Campeche es muy fuerte, el principal inversor al final del camino es Pemex, o el gobierno del estado. Es allí donde están las fuentes de dinero. Los empresarios lo saben y todo gira en torno a las oportunidades del área pública, todo gira en torno a eso”, expresó el investigador Ramírez Carrillo.
En tanto, Galicia Nahuatt advierte que esto ha generado un fenómeno silencioso pero grave: la autocensura. Medios y periodistas evitan temas incómodos para no perder recursos o enfrentar represalias legales.
Ramírez Carrillo añade que, en un estado pequeño, la crítica pesa más. Un reportaje o una columna tienen impacto inmediato y directo, lo que provoca respuestas más duras desde el poder. El resultado es un clima de temor y silencios que empobrece la discusión pública.
EL USO POLÍTICO DEL DISCURSO DE GÉNERO
Otro punto de coincidencia es el uso instrumental del discurso de violencia de género. Layda Sansores se presenta como víctima frente a la crítica mediática, pero confronta a colectivas feministas y movimientos sociales cuando cuestionan a su gobierno.
No se trata, señalan ambos analistas, de una política integral de género, sino de un recurso discursivo selectivo, eficaz para movilizar a su base política, pero contradictorio en la práctica.
RESULTADOS ESCASOS, DESGASTE CRECIENTE
Más allá del control político y la visibilidad mediática, los resultados de gobierno son limitados. Programas sociales federales, obras de impacto visual y la consolidación de Morena como fuerza dominante no han resuelto los problemas estructurales del estado.
Ramírez Carrillo advierte que el modelo es insostenible. Campeche enfrenta una crisis económica profunda, el declive de Pemex y una dependencia casi absoluta del gasto público. El autoritarismo no corrige estas fallas; las profundiza.
EL MAYOR COSTO: LA NORMALIZACIÓN DEL ABUSO
Para Juan Pablo Galicia, el daño más profundo no es inmediato ni fácilmente medible. Es cultural. La normalización del abuso de poder. Cuando la imposición sustituye al diálogo y la confrontación reemplaza a la ley, la democracia se erosiona incluso sin golpes espectaculares.
Layda Sansores San Román será recordada menos por obras o reformas y más por el estilo de su gobierno: polarización, conflicto y control. Los “Martes del Jaguar” y los enfrentamientos públicos pesan más que cualquier balance administrativo.
Campeche no solo evalúa hoy a una gobernadora. Evalúa el costo de haber permitido que el poder se concentrara sin contrapesos.


