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EN LAS TRIPAS DEL JAGUAR: 31 DE ENERO DE 2026

NADA DICE DE FINANCIAMIENTO ILÍCITO DE CAMPAÑA.

Comentamos la semana pasada que corre la versión de que el gobierno de los Estados Unidos está exigiendo a Claudia Sheinbaum mayores resultados en el combate al n@rcøtráfico, incluso la detención de políticos de Morena que ayudan o se benefician de los c@rteles cr¡m¡nales.

Anotamos que en la lista de políticos corruptos estaba el nombre de algunos gobernadores, y que con el gobierno de Layda Sansores se multiplicaron la inseguridad y las ej3cuc¡ønes sic@r¡ales. No se necesita ser sabio para atar los cabos sueltos. Desde hace un año la periodista Anabel Hernández afirmó que una denuncia en un juzgado de Nueva York contenía testimonios de que las campañas de nueve gobernadores, entre ellos Layda Sansores, se financiaron con dinero ilícito del huachicol fiscal. 

Se sabe también que quien operó la campaña de Sansores fue Adán Augusto López Hernández, presunto líder del grupo cr¡m¡n@l huachicolero La Barredora. ¿A cambio de qué? Pues de replicar en Campeche el mismo esquema cr¡m¡nal que ese cartel opera en Tabasco a través de la misma policía estatal… y ¿quién opera la policía, la fiscalía y el C5 de Campeche? ¡Bingo!

CAMPECHE TIENE A SU BERMÚDEZ REQUENA.

Bien dicen que en política no hay coincidencias. Este rompecabezas tenga por seguro que lo armaron desde hace mucho tiempo la DEA, el FBI, la CIA y demás departamentos de seguridad de los Estados Unidos. Están perfectamente enterados de que Campeche también tiene a su Bermúdez Requena, versión momia de Guanajuato, que facilita la operación a ese grupo cr¡m¡nal utilizando todos los equipos de seguridad de que dispone el estado.

El precio a pagar por esta gubernatura es inconfesable, pues no dé a gratis se dio a una sola persona la facultad de dirigir las tres instituciones responsables de la seguridad: Policía, Fiscalía y C5. Y no fue para acabar con la corrupción, como falsamente se alega, sino para solaparla. No olvidemos también que al inicio de este gobierno esta misma persona quiso también tener injerencia en tareas de la Marina y de la Guardia Nacional, pero que le marcaron el alto.

Para zanjar esas diferencias fue que se creó la “mesa de la paz”, un espacio en el cual se obliga a los titulares de Sedena, Marina y Guardia Nacional a “colaborar” y “apoyar” a la encargada de la seguridad del Estado, cuya tarea prioritaria es que opere sin problemas “La Barredora de Campeche”. Pareciera película de terror, pero es la realidad que se vive en la entidad… y lo saben los norteamericanos.

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