EL TREN MAYA DESTRUYE SELVA Y COMPROMETE LOS ACUÍFEROS DE LA PENÍNSULA DE YUCATÁN: ARISTEGUI
Aristegui Noticias expone que el Tren Maya, inaugurado en diciembre de 2023, ya genera impactos ambientales, sociales y económicos que no admiten especulación, al estar sustentados en evidencia documentada. Más allá de los daños ocasionados durante su construcción, el megaproyecto ha alterado de manera significativa la dinámica ecológica de la Península de Yucatán, al atravesar uno de los sistemas de acuíferos kársticos más frágiles del mundo, con consecuencias visibles en selvas, ríos subterráneos y ecosistemas asociados.
De acuerdo con el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, a través de la plataforma SICAMFOR, entre 2016 y 2025 se registra una pérdida anual superior a 58 mil hectáreas de selva, gran parte vinculada al desarrollo del Tren Maya. Entre los principales daños se documenta la deforestación de más de siete millones de árboles, la destrucción de sistemas de cuevas y ríos subterráneos, así como una severa pérdida de biodiversidad, incluido el colapso de decenas de colonias de murciélagos por la afectación directa a sus hábitats.
El análisis también cuestiona la justificación económica del proyecto, al recordar que el 80 por ciento de la capacidad de carga del Tren Maya fue asignada a Pemex para el transporte de combustibles fósiles, priorizando esta actividad sobre un territorio ambientalmente vulnerable. Aristegui Noticias señala que las economías mayas locales, de carácter subsistente, no obtienen beneficios reales de esta infraestructura, mientras el daño biocultural y el riesgo para las personas defensoras del territorio continúan en aumento, por lo que investigadores y comunidades indígenas llaman a no normalizar la destrucción ambiental como un costo del llamado progreso.

