CON LOS NIÑOS NO
No es un asunto menor ni tampoco una ocurrencia senil. Es el reflejo fiel de los excesos a que nos está llevando este régimen cuatrotero que viola flagrante e impunemente los preceptos constitucionales…
Incurre la gobernadora Layda Sansores San Román en el delito de “incitación al odio y la violencia”, cuando indujo a los niños de la Escuela Primaria “Niños Héroes” de la Unidad Habitacional Colonial Campeche, a sentir aversión, repudio y repulsión contra el exgobernador Alejandro Moreno Cárdenas, a quien continúa acusando de ser corrupto.
Y no, esta no es una defensa del también dirigente nacional del PRI, conocido como Alito. Él tendrá que responder ante los órganos de justicia por las posibles violaciones a la ley en que haya incurrido, pero la gobernadora debe entender y asimilar que esos procesos se resuelven en los tribunales, no en las escuelas públicas donde estudian niños de primaria.
El episodio está registrado en las plataformas digitales locales, incluso en las que están al servicio de la mandataria. Durante la ceremonia cívica en que también puso en servicio una cancha techada, con costos súper inflados por cierto, Sansores se refirió al patrimonio del exgobernador “Alito” Moreno y preguntó a un estudiante de primaria su opinión sobre su antecesor.
El menor respondió que era presidente del PRI y corrupto, lo que la mandataria reforzó ante los niños, señalando que “no es una invención, no es ir contra nadie… Él salió malito, pero da un mal ejemplo de corrupción”.
No le ha bastado a Sansores San Román con apoderarse del Tribunal Superior de Justicia donde envió a su alfeñique y marioneta a ordenar que todos los expedientes contra Moreno Cárdenas, contra TRIBUNA, contra Jorge González Valdez y contra todos sus adversarios políticos y periodistas críticos, reciban trato privilegiado y se liberen masivamente órdenes de aprehensión.
No le basta con tener a su servicio a todos los diputados de la bancada oficialista, (Morena. PT y PVEM), y que las escuelas de educación media superior y superior se encuentren en manos de fanáticos de la 4T para adoctrinar a los estudiantes. En el colmo de su desesperación, la mandataria ahora va personalmente a las escuelas de educación básica, a desparramar su odio contra aquellos a quienes no ha podido vencer en buena lid.
No es un asunto menor ni tampoco una ocurrencia senil. Es el reflejo fiel de los excesos a que nos está llevando este régimen cuatrotero que viola flagrante e impunemente los preceptos constitucionales. Aún más, se desdice ella misma pues cuando se juzgaba a su secretario de Desarrollo Económico, Jorge Luis Lavalle Maury, clamó públicamente por el respeto a la “presunción de inocencia”, pero cuando se trata de calumniar a sus adversarios no hay límite que valga.
Tal vez no lo sepa, no se lo hayan dicho o no lo quiera aceptar, pero la causa principal del fracaso de todas sus promociones jurídicas contra sus adversarios, tiene que ver con su torpeza política. No sabe respetar los tiempos, ni los procesos, ni los mandatos jurisdiccionales, como los amparos que ha obtenido el líder nacional del PRI. En pocas palabras, ella solita se está hundiendo. Su desbordado y descontrolado odio, rencor y resentimiento, la están ahogando en vida.

