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Científicos mexicanos diseñan vacuna de ADN contra Covid-19

 

En sólo 85 días, el consorcio de investigadores liderado por Manuel Aguilar Yáñez del Tecnológico de Monterrey, Julio Valencia Suárez y Alejandro Carballo Amador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) diseñaron una vacuna de ADN contra covid-19, a partir de la proteína spike del virus SARS CoV-2, que ya prueban en animales y cuya fase clínica en humanos inicia en septiembre próximo.

Esta sería la primera vacuna de Latinoamérica que se prueba en personas este mismo año, por lo que otras 17 universidades e instituciones de salud se han sumado para consolidar el proyecto, cuya meta es lograr las primeras inmunizaciones masivas en 15 meses.

“Tenemos el objetivo de obtener la certificación y licencia para el uso generalizado a finales de septiembre del próximo año”, señaló el doctor Julio Valencia, experto en ingeniería genética y biotecnología, quien además reveló que la meta es lograr producir aproximadamente 100 millones de dosis dentro de 15 meses y aumentar la capacidad hasta llegar a 200 millones de dosis a finales del 2021.

Los investigadores que conforman la “Iniciativa Jonas Salk” sin fines de lucro, desarrollaron su prototipo a partir de una plataforma ya disponible de plásmidos nanovectores para vacunas de ADN, que son vacunas de última generación, formadas por un fragmento del material genético del virus para inducir una respuesta inmune protectora a nivel celular y molecular contra patógenos.

“La vacuna funciona llevándole a las células del cuerpo un fragmento pequeño de información genética, ADN, que va a darle a las células todo lo que requiere para producir cantidades pequeñas de una proteína de este virus, la espícula (spike en inglés) -la que le da forma de corona al coronavirus-. Se expone al cuerpo para que sea detectada la proteína y se genere una respuesta inmune humoral y celular, o sea células y moléculas que producen nuestras células del sistema inmune para neutralizar y destruir a este patógeno, que es el virus a través de esta proteína espícula que se utiliza para infectarlos”, explicó el Dr. Manuel Aguilar, líder de la estrategia molecular de la vacuna, en entrevista con MILENIO.

Por medio de videollamada, los científicos explicaron que la tecnología genómica que disponen, ofrece importantes ventajas sobre las vacunas convencionales, como su producción masiva a bajo costo, pero principalmente son más seguras y eficaces, pues la optimización de la secuencia genética, “ese ADN que va a entrar al cuerpo es leído con mucha facilidad por las células humanas y además es una molécula que ya tiene muchas licencias, patentes porque ha demostrado ser segura en 14 estudios clínicos que se llevaron a cabo en humanos en Estados Unidos y Europa, llevando otra información distinta a la spike, pero que tiene que ver con ese tratamiento que se está dando”, añadió Aguilar Yáñez, especialista en biología molecular, ingeniería genética e inmunología aplicada.

En su oportunidad, el Dr. Alejandro Carballo indicó que la vacuna ya está en la fase preclínica, y a fin de obtener mayor información se están estudiando tres grupos de 60 ratones cada uno por parte del equipo de la UABC en Ensenada, Baja California, y por sus colaboradores en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM en Ciudad de México, y en la Universidad de California de San Diego en Estados Unidos.

“Son estudios de seguridad, se espera que en unos 20 días o un mes tengamos los resultados, conozcamos si le causa algún daño a nuestro ratón, como fiebre o algunas reacciones porque estamos exponiendo el cuerpo a algo extraño, pero es lo que iremos evaluando en el modelo animal primero para estar seguros que no va a causar ningún daño, la ventaja es que este plásmido, este círculo de ADN ya ha sido probado sin ningún daño adverso”, explicó Carballo Amador, experto en biotecnología y bioinformática.

La licencia del plásmido que utilizan, propiedad de la empresa Nature Technology Corporation cuenta con infraestructura disponible para su manufactura masiva en grado clínico, un requisito internacional para el uso de ese tipo de moléculas en vacunas, “lo que nos permitió ahorrarnos años de investigación y desarrollo”, por lo que en paralelo a los estudios en ratones, la “Iniciativa Jonas Salk” se encuentra recaudando los fondos para solicitar lo antes posible el lote de insumos médicos que requieren a fin de producir la vacuna para iniciar con las pruebas clínicas en humanos dentro de tres meses, tras los resultados en animales.

“Para manufacturar el primer lote que necesitamos para la Fase 1 en humanos en septiembre de este año, se ocupan 500 mil dólares aproximadamente”, indicó el biólogo Manuel Aguilar.

El estudio clínico en Fase 1 que se llevará a cabo en septiembre próximo, reclutará entre 30 y 40 personas sanas a quienes se les aplicarán dos dosis, la segunda 15 días después de la primera vacunación, por lo que se espera tener resultados entre 30 y 40 días después del inicio del protocolo, “no es un estudio muy grande, pero te permite demostrar que la vacuna es segura, se van a ir evaluando los parámetros para saber cómo se comporta la sangre, saber si es necesario una tercer dosis o no”, dijo Aguilar Yáñez.

El objetivo de contar con al menos 100 millones de dosis de la vacuna en septiembre de 2021, dependerá de que la legislación mexicana se adecue a la emergencia sanitaria para acelerar los procedimientos legales, ya que las fases clínicas demoran de uno a tres años, dijo por su parte Julio Valencia Suárez.

“A mediados de septiembre de este año podemos empezar las fases clínicas en humanos, ninguna plataforma que conozcamos en Latinoamérica está en esas posibilidades, con esta ruta depende de la legislación alrededor de vacunas que es un poco intricada (…) Pero alrededor del mundo, ya hay empresas en Fase 2, porque su legislación puede acelerar los procesos en emergencia; nuestro plan incluye una estrategia que nos permitiría empezar fases clínicas masivas, Fase 3 a finales del primer trimestre del próximo año y podríamos estar inmunizando a principios de septiembre, inclusive un poco antes, dependiendo de la posibilidad de acelerar la parte de la legislación”, añadió.

Los investigadores destacaron que su iniciativa fue nombrada Jonas Salk, “en honor al científico estadounidense que descubrió y donó la vacuna contra la poliomielitis en 1953, una vacuna que está valuada en 7 billones de dólares”, por lo que al igual que aquella aportación, su proyecto es sin fines de lucro, por lo que requieren recaudar fondos, para lo cual habilitaron el sitio jscovid19.org; no obstante, ya han hecho alianza con importantes empresas del sector e instituciones públicas, además de que participan en el equipo de científicos conformado por la Secretaría de Relaciones Exteriores que representa a México ante la Coalición para las Innovaciones de Preparación para Epidemias (CEPI, por su sigla en inglés), que podría financiar su proyecto de vacuna.

Los expertos reconocieron que ante la pandemia, los científicos del país y el extranjero han demostrado que el único enemigo a vencer es el covid-19, dejando de lado la competencia y mostrando una enorme colaboración, como la Dra. Laura Palomares del Instituto de Biotecnología de la UNAM quién también desarrolla una vacuna para covid y, no obstante, les ofreció su apoyo.

“Somos profesionistas preparados por instituciones mexicanas, en la educación pública y tuvimos oportunidad de irnos al extranjero con fondos de la ciudadanía y estamos de regreso, con el compromiso; le pedimos a la gente que confíe en sus científicos, y ante la juventud queremos inspirarlos, motivarlos por la ciencia en tratar de dar solución a problemas”, expresó Alejandro Carballo.

Fuente: Milenio

 

 

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