Opinión

CÁRCEL A LA LIBRE EXPRESIÓN

En realidad no se trata de un proceso judicial, sino de una persecución política. Elementos objetivos para condenar al periodista no existen, pero sí existe la consigna o la orden de encarcelarlo.

Apenas la semana pasada, en su programa de los martes, doña Jaguara se esmeró en presumir que ella no reprime a libertad de expresión, que en Campeche no existe la censura previa, y que son los propios periodistas los que se autocensuran.

El martes pasado, la jueza Guadalupe Martínez Taboada decidió mantener las medidas cautelares contra el periodista Jorge González Valdez y contra TRIBUNA, prohibiendo que se hagan publicaciones con alusiones hacia la gobernadora, lo que en lenguaje llano y directo se llama censura.

Pero Martínez Taboada no se quiere quedar ahí, sino encarcelar al periodista González y ordenar el cierre de TRIBUNA, para que no se siga “consumando” el delito que según ella se comete contra su jefa.

Sería interesante que ordenara la aprehensión del periodista González Valdez. La noticia le dará la vuelta al mundo, y se confirmará que la 4T es un régimen de acoso, censura y represión.

No hay que olvidar que también hay intenciones de encarcelar a la periodista e investigadora Anabel Hernández, y que ya se ha recurrido al absurdo de acusar a un comunicador de “terrorista” para meterlo a la cárcel.

En el caso de Campeche, no deja de ser lamentable que la jueza Martínez Taboada, insista en continuar con un proceso que debió haber sido desechado de antemano.

González Valdez ha probado hasta el cansancio que está jubilado desde hace más de siete años, y que no tiene injerencia en las publicaciones del medio en cuestión, pero la jueza se enterca en que sí comete incitación al odio y la violencia.

En realidad no se trata de un proceso judicial, sino de una persecución política. Elementos objetivos para condenar al periodista no existen, pero sí existe la consigna o la orden de encarcelarlo, “para ver si así aprenden él y todos los demás que la critican”, según confesión de la propia Sansores en uno de sus programas.

No van a cambiar las cosas por una razón sencilla: Layda está enferma de rencores, de obsesiones, de frustraciones y de deseos de venganza. Por eso se ha ganado el repudio generalizado de los campechanos, y por eso ha puesto en riesgo que el proceso electoral favorezca a su partido.  Pero allá ella y sus locuras.

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