OPINIÓN: PABLO GUTIÉRREZ LAZARUS, EL CANDIDATO DE LAYDA QUE NO LEVANTA Y ANDA SIN BRÚJULA |Por: Guillermo del Jesús Padilla Sierra Paseíllo
El 5 de diciembre de 2022, en plena mañanera, AMLO dijo que Pemex llegaría a Ciudad del Carmen antes de terminar su gobierno, y Layda Sansores lo interrumpió para matarle la promesa. Dijo textual que le preguntó al alcalde Pablo Gutiérrez Lazarus y que él le contestó que mejor ya no vengan más, porque está saturado el tráfico. Con esa frase le dieron la excusa perfecta a Octavio Romero Oropeza para no traer nada y condenar a la Isla.
Hoy, Carmen paga las consecuencias, porque Pemex debe más de mil millones de dólares a los proveedores de la Isla. Hay empresas quebradas, talleres cerrados y familias que se van. Y Pablo, como presidente municipal, no hizo absolutamente nada: no se plantó en la Torre de Pemex, no exigió los pagos, no defendió a su gente. Se quedó agachado, cuidándole la espalda a Layda y a Octavio, en lugar de pelear por Carmen. Y si hablamos de obra, su gobierno en la Isla no tiene una sola obra grande que le haya cambiado la cara a Carmen: tres años de pura pintada de banquetas y fotos para Facebook, mientras Carmen sigue inundada, oscura, abandonada y ahora más insegura que nunca, porque la inseguridad creció en su administración.
Y lejos de buscar soluciones y de asumir su responsabilidad como alcalde, Pablo hace lo mismo de siempre: le echa la culpa a Marcela Muñoz, secretaria de Seguridad Pública del estado, como si Carmen no tuviera policía municipal y como si él no fuera la primera autoridad del municipio. Ese es su estilo, culpar a otros de lo que él no sabe resolver. Por eso no es un gestor, es un simulador. Y ahora Layda lo premió haciéndolo su “Coordinador Estatal para la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional” para amarrar su candidatura a gobernador. Esa es la marca que lo hunde, porque aunque Pablo se quiera deslindar, siempre va a pesar sobre él la sombra de Layda, y esa sombra no le abona ni un voto. En la capital y en el Camino Real nadie quiere a Layda, y si Pablo es el candidato de Layda, ya perdió.
Y encima no prende, no es orador, no mueve a nadie. Sus mítines son fríos, vacíos y aburridos, la gente va por obligación, no por convicción, por la dádiva que se les paga. Y de lo desesperado que está por zafarse de Layda, ahora ya hasta copia a los supuestos enemigos de Layda, como la alcaldesa de la capital, Bibi Rabelo. Le copia el discurso, la forma y hasta los eventos, porque no tiene identidad propia, ni proyecto, solo quiere pegarse a lo que esté de moda.
Si traicionó a su propia Isla diciendo que no quería a Pemex por tráfico, y si no fue capaz de exigir que le paguen a su gente, ni de hacer una sola obra, y si hoy no puede ni con la inseguridad y solo sabe culpar a Marcela Muñoz, y tiene que golpear hasta a Bibi para ver si levanta, ¿qué le espera a todo Campeche si lo imponen como gobernador? MOCI no necesita guerra sucia, solo poner ese video en cada crucero y decirle a la gente que Pablo es el candidato de Layda, que no prende ni en su casa, y preguntar: si abandonó a Carmen, ¿qué te hará a ti?

