A FUEGO LENTO | LA NOMENCLATURA EN ACCIÓN | Por: Enrique Pastor Cruz Carranza
“Los miserables buscarán siempre a otros más miserables para sentirse bien”.
VICTOR HUGO
Con el control de la franquicia de Movimiento Ciudadano en Campeche, el nostálgico tirano cacique con ADN del hankismo, Antonio González Curi, operado por Emilio Chuayffet Chemor y mediante acuerdos inconfesables de sobrevivencia de su “Frankenstein”, Alito Moreno, ejecuta la jugarreta contra Palacio Nacional por la crisis en Isla del Carmen y los pagos escalonados de Pemex a proveedores, donde la mafia petrolera pretende hacer válida la tradición de facturas apócrifas multimillonarias.
El escenario de extorsión es la sede del Senado, donde se presume el control total de la “Barredora Tabasqueña”, y afloran los añejos financiamientos desde “Habilidades Digitales para Todos”, así como los tradicionales cobros del día 20 de cada mes, cuando Aníbal llegaba con su maleta para ser llenada por América Azar Pérez —bisagra financiera entre la tía Laydita y Alito— con los famosos fajos de quinientos, con video en reserva, para mantener viva la llama del cacicazgo en picaresca alternancia.
Se trata de presionar la sucesión y hacerle sentir a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo que en Campeche no podrá intervenir, pues es una plaza eternamente dominada por la nomenclatura de la cofradía sodomita. La estrategia es tan ruin como añeja: intentar demostrar una crisis inducida, deliberada y perversa, para luego ofrecer soluciones que solamente ellos pueden aplicar, colocando a sus “predilectos” y extensiones nepotistas para seguir robando sin sobresaltos hasta la eternidad.
Como suele suceder con las especies ponzoñosas en riesgo de extinción, los y las “campechanas” se unen para salvar la especie: el control de los estados petroleros huachicoleros —Campeche y Tabasco— sin importar siglas partidistas, eliminando todo escollo a su paso, pues la entidad “es lo nuestro”, presumen sin rubor ni vergüenza.
Dante y su hoy MC disfrutan regodeándose y obteniendo grandes beneficios en las jornadas.
Bastaría recordar la elección en la que Mario Ávila Lizárraga fue la apuesta del clan Mouriño, y su coordinador de campaña panista era Jorge Luis Lavalle Maury, frente a Fernando Ortega Bernés, el insurrecto en la “Jaula de las Locas del Tapir”, resentido por no haber sido nombrado secretario de Gobierno, quien filtraría las coordenadas del centro de espionaje del “tío mayor”, Jorge Carpizo MacGregor, para terminar siendo el candidato del PRI.
El escenario no estaba muy claro y, por ello, Laydita, líder de Convergencia, bajó a su vituperada y frustrada aspirante a consuegra, para que desde el CEN del PRI se colocara al “octavo pasajero” del avión de Juan Camilo, a quien Manlio Fabio Beltrones había vetado: Alejandro Moreno, líder estatal, junto con el impresentable choco Manuel Andrade Díaz como delegado del CEN, y juntos —gracias al espionaje ilegal— denunciar el supuesto apoyo fraudulento de Lotenal al PAN por instrucciones de Fecal, para que la comadre de Ortega Bernés, Elba Esther Gordillo, apuntalara el triunfo del PRI sobre el PRIAN foxista-calderonista.
Estas son parte de las estrategias contra Morena y Palacio Nacional.
Seguiremos ilustrando…

