Opinión

‘COOPELAS’ O CUELLO

Seguiremos viviendo una política de simulaciones por un lado, y de acoso y persecución por el otro. La operación cicatriz solo es aplicable para Morena y su “movimiento”…

Se cuenta que, por la intervención del Gobierno de la República ya hubo arreglo para destrabar el conflicto en el Congreso del Estado. No habrá cárcel para Antonio Jiménez, y le permitirán seguir con la conducción del Congreso, a cambio de que se sujete a los lineamientos del “movimiento”. Es decir, disciplina o cárcel.

Es el mismo caso de la gobernadora. Tuvo que ceder o simular que lo hizo, a sus pretensiones de controlar el Congreso del Estado y de imponer a un incondicional en la presidencia de la Junta de Gobierno y Administración, a cambio de evitar que la fractura se siga expandiendo.

Así que nadie debe sorprenderse si en las próximas horas cambia el tono y el sentido del discurso. Al menos ya no seguirán usando al diputado carmelita Jorge Pérez Falconi para dinamitar por dentro el liderazgo de Jiménez Gutiérrez, y éste deberá pronunciar un discurso de reconciliación.

En el fondo sin embargo, las cosas seguirán igual o peor. Los diez diputados que se sumaron al movimiento de su coordinador parlamentario serán vetados de las postulaciones por venir. Ninguno de ellos será “referente” en cuanto a las candidaturas, por lo que no se descarta que, en rebeldía busquen cobijo en otras siglas, y que con ello puedan poner en riesgo la estrategia morenista para “arrasar” en las elecciones como les revelan “sus” encuestas.

Los otros frentes de batalla también seguirán abiertos. La obsesión de Layda Sansores por encarcelar a Alito Moreno se va recrudecer, lo mismo que su prohibición para que Eliseo pueda inscribirse en las boletas por la gubernatura.

Los periodistas independientes con carpetas de investigación abiertas van a seguir siendo acosados y perseguidos, y el diferendo con el rector Abud se mantendrá vigente, pues la intención es hacerlo a un lado de manera definitiva.

Viviremos pues, una política de simulaciones por un lado, y de acoso y persecución por el otro. La operación cicatriz solo es aplicable para Morena y su “movimiento” pero eso no va enfriar ni normalizar lo que se ha calentado de las situación política en la entidad.

Campeche sigue siendo un Estado en riesgo para Morena, a pesar de que 8intenten esconder esta realidad con sus encuestas a modo. Y la razón del riesgo es de todos conocida, se llama Layda Sansores y, a menos que solicite licencia y se aleje de Campeche, su sola presencia le seguirá sumando negativos a su partido y a sus candidatos.

Hay solución pues, pero decidieron continuar con el problema.

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