Opinión

LA PIRINOLA LEGISLATIVA

Si esos legisladores guindas que han sido segregados por la mandataria se ponen las pilas y se alían con la bancadas guinda y tricolor, pueden convertirse en el fiel de la balanza…

Los amigos de tertulia del Parque Principal se enfrascaron en un debate para decidir quiénes ganaron y quiénes perdieron, con la decisión tomada el sábado anterior, para entregar la presidencia de la mesa directiva del Congreso a un diputado de la bancada naranja.

–“Bueno, razonó con inusual seriedad el bolero don Memín, el que claramente perdió fue el pastor actual, el diputado Toñito, porque él votó en contra de esa designación. O sea, que la decisión se tomó sin su autorización, lo que significa que le pasaron strike y que ya las decisiones en el Congreso no las toma él”.

–“Te concedo la razón, contestó doña Chela, y lo que yo opino es que ganaron los de la bancada naranja, porque al fin les reconocieron el peso político que tienen en el Poder Legislativo, porque tienen la gran oportunidad de hacer un buen papel coordinando la agenda legislativa, y porque podrán resolver temas vetados por la bancada guinda”.

–“Ambos dos tienen toda la razón, coincidió el poeta Casimiro. Pero hay que ver que también ganó el grupo que es leal a la Tía gobernanta. Ellos ‘operaron’ para que se diera la designación a favor del mocista, y demostraron que el bando que es leal a la mandataria puede orientar el sentido del voto de la mayoría, o sea, que no es indispensable la presencia o el control de Toñito”.

–“Mi siempre respetado vate santanero, le observó seriamente don Julián. Eso de controlar el sentido del voto de los diputados no requiere ni liderazgo ni control. Lo que requiere es dinero. Si alguna ley, dictamen o decreto debe ser aprobado porque así le interesa a la “jefa” se aprueba y ya, previa dispersión de papel moneda, caché,  o cash, para no dejar huellas del delito”.

–“Sí y no, se confrontó don Memín. Porque recuerda que en la bancada morenista hay por lo menos ocho diputados “rebeldes” que en un momento dado pueden resultar votos en contra de las propuestas de la Tía. Si esos legisladores guindas que han sido segregados por la mandataria se ponen las pilas y se alían con la bancadas guinda y tricolor, pueden convertirse en el fiel de la balanza  para aprobar los dictámenes que sean de urgente resolución. Eso por lo menos provocará que el ‘bono de estímulo’ aumente su cotización” expresó.

–Puras barbaridades estás diciendo, le reclamó doña Chela a su compadre. ¿Cómo vas a decir que a los diputados les “aceitan” las manos para que aprueben un determinado dictamen? ¡Eso es un sacrilegio! ¡Una difamación! ¡Nuestros diputados son honestos a carta cabal!” exclamó.

Don Memín solamente esbozó una de sus tradicionales sonrisas sardónicas.

–“Interpreta mi silencio” le respondió.

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