EL PÁNICO DE LA CULPA
–“Oigan, preguntó el bolero don Memín a sus amigos de tertulia, ¿Cómo vieron a la Tía quejándose de acoso fiscal por parte de la Auditoría Superior de la Federación, que le ha revisado sus cuentas 38 veces en los últimos meses? Para colmo, acusa que quien está detrás de toda esa fiscalización es nada más y nada menos que el tal Alito”.
—“¿Cooooomo?, cuestionó a su vez doña Chela. ¿La acosadora por antonomasia ahora se dice víctima de acoso? Ese cuento está bueno para una churronovela de don Ernesto Alonso, ya que quien persigue, hostiga y acosa a sus adversarios valiéndose de todos los medios es ella misma, la propia Tía gobernanta. Si ahora le pagan con lo mismo ¡qué bueno! Para que sufra en carne propia todo lo que provoca!” manifestó.
–“Bueno, indicó con cautela el poeta Casimiro, yo creo que se está poniendo el parche antes de que le salga el grano, y por eso ahora se dice víctima de acoso, para que cuando se presenten los resultados y se muestre toda podredumbre y la corrupción que hay en su Gobierno, aluda en su defensa que son inventos de sus adversarios”.
–“Yo coincido en lo mismo, concedió el viejo Julián, pero también observo que la señora está mostrando cuáles son sus puntos débiles. Me explico: a ella no la han fiscalizado con rigor, pese a que ha manejado en cuatro años y medio más de 140 mil millones de pesos. La Auditoría Superior del Estado (Asecam) ejerce un mero papel decorativo, y se enfoca en fiscalizar las cuentas de los adversarios de la mandataria o de las dependencias en donde ella quiere cesar a sus titulares, pero tanto a ella como la guanajuatense y otros funcionarios consentidos, no les revisan nada por lo que se pueden servir a manos llenas”.
–“En esa tesitura, intervino el bolero don Memín recurriendo a sus palabras domingueras, estaría bien que la Asecam, que controla el diputado Toñito, le meta un susto y también ordene auditarle sus cuentas, y las de Marcela y las de su hermanita. Seguro que le van a encontrar multimillonarios desvíos. Si el diputado Toñito quiere blindarse de una posible defenestración al estilo Turco Abud, deberá tener información delicada en contra de la señora. Bien decía el filósofo Kalimán, que la mejor defensa es el ataque”.
–“Maare compadre, expresó doña Chela, tiene usted toda la razón. Hasta parece que usted asesora a los políticos. No estaría mal que la Asecam cumpla con sus funciones y que por primera vez en cuatro años y medio se atreva a abrir la cloaca apestosa que hay detrás de las cuentas gubernamentales. Estoy segura que al igual que la ASF, descubriría toda la podredumbre de la corrupción de la Tía y sus secuaces” remató.

