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NULA CREDIBILIDAD

Sansores San Román es de las gobernadoras peor evaluadas, las que menos resultados de Gobierno han presentado y entre las que menos confía la población. No hay confianza, no hay credibilidad, pues…

Presume la gobernadora Layda Sansores una encuesta del portal SDP que la coloca en el “top ten” de los políticos mexicanos con mayor credibilidad. Mismo sondeo que, en contraparte, ubica al campechano dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, como el de menor credibilidad. SDP, hay que precisar, es una página al servicio de Morena.

Con sus dichos, a la señora Sansores se le podría aplicar ese apotegma que cruelmente le recuerda: “dime qué presumes y te diré de qué careces”, aunque también le encaja a la perfección el otro que señala: “halago en boca propia, es vituperio”.

Desde hace más de una semana, las páginas que le facturan mensualmente a Comunicación Social del Gobierno del Estado, han estado replicando la misma publicación, presentando a la mandataria como “la de mayor credibilidad”; algún neochairo, que fue dirigente juvenil del PRI y regidor por ese mismo partido, y quien ahora cobra como adulador, llegó a publicar que Sansores es de las de “mayor credibilidad a nivel mundial”.

Lo que hay que publicar por unos cuantos pesos.

La verdad es a la inversa. Sansores San Román es de las gobernadoras peor evaluadas, las que menos resultados de Gobierno han presentado y entre las que menos confía la población. No hay confianza, no hay credibilidad, pues. Quien diga lo contrario miente absurdamente.

Este reciente episodio en que ordenó la destitución del rector José Alberto Abud Flores e impuso a Fanny Guillermo Maldonado como nueva rectora, ha permitido evaluar con suma objetividad a quién le cree el ciudadano, y hay que decir que más del 95 por ciento de los comentarios que se han expresado en las redes sociales son de repudio al actuar de la gobernanta.

Es decir, la opinión pública ha juzgado una vez más con bastante rigor a la señora Sansores, y le han dicho que es arbitraria, autoritaria, mentirosa, traidora, y que abusó de su poder para eliminar a otro de sus  adversarios.

Si bien es cierto que algunos comentarios –menos del 5%– han externado su apoyo a la medida autoritaria de la gobernadora, tenemos que anotar entre los integrantes de este minoritario sector a los bots y troles a servicio de la mandataria, a los que cobran en su Gobierno, a los que militan ciegamente en su partido, y a dos que tres personajes que tuvieron diferencias con Abud. Es decir, su juicio o evaluación está contaminado.

Por el contrario, la inmensa mayoría ha repudiado con rigor esta nueva muestra del autoritarismo laydista. Y –ojo—han advertido que aún estamos a tiempo de ponerle un alto a los abusos y excesos que han caracterizado a los gobernantes surgidos del partido Morena. Han ofrecido votar en contra de ellos en la próxima elección, y eso es alentador.

Que así sea.

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