MÁS DE CINCO MIL ROBOS MARCAN LA ADMINISTRACIÓN DE PABLO G. LAZARUS
Las cifras oficiales del registro de delitos correspondientes al periodo 2022–2025 exhiben un escenario preocupante en materia de seguridad pública. Durante la administración de Pablo Gutiérrez Lazarus se cometieron más de cinco mil robos, una estadística que refleja la incapacidad de la estrategia gubernamental para contener los delitos patrimoniales que impactan de forma directa a ciudadanos, familias y sectores productivos.
El análisis del documento muestra que los robos no disminuyeron con el paso del tiempo y, por el contrario, se extendieron en diversas modalidades. La categoría denominada “otros robos” concentra más de dos mil casos, lo que evidencia fallas tanto en la prevención como en la correcta clasificación y atención de estos delitos por parte de las autoridades.
El robo a negocio se ubicó como la segunda modalidad con mayor incidencia, al superar los mil 200 casos. Esta cifra afectó de manera directa al comercio formal, a pequeños empresarios y al empleo local, al no existir condiciones mínimas de seguridad para quienes sostienen la economía y cumplen con sus obligaciones fiscales. A ello se sumaron más de 800 robos a casa habitación, en su mayoría sin violencia, pero con un impacto severo en el patrimonio familiar.
Los datos también registran más de 400 robos a transeúnte en vía pública, confirmando que las calles no ofrecieron condiciones seguras para la población. El robo de vehículos automotores rebasó las 230 denuncias, un indicador que apunta a la falta de vigilancia efectiva y a la escasa recuperación de unidades sustraídas.
Otro elemento que destaca en el documento es la repetición constante de estos delitos mes tras mes, lo que descarta que se trate de hechos aislados y refuerza la idea de un problema estructural que no fue atendido. No se observan descensos sostenidos ni resultados contundentes, pese a los constantes discursos oficiales sobre control delictivo.
Las cifras también revelan que, en varias modalidades, los robos sin violencia superaron ampliamente a los robos con violencia, un patrón que sugiere altos niveles de impunidad y una baja probabilidad de castigo. La falta de investigaciones, detenciones y sentencias aparece como un factor que favoreció la reincidencia y el aumento de la percepción de inseguridad entre la población.


