Opinión

LA CLOACA DE LA POLÍTICA | 16 DE MARZO DE 2026

No es lo mismo escuchar los halagos, las lisonjas y los aplausos rentados de su público cautivo, que la voz experimentada, añejada y hasta quisiéramos pensar que harta como el de doña Manuelita.

Golpe de realidad

Aún resuenan en los intolerantes oídos de la gobernadora Layda Sansores, cada uno de los reclamos que de manera amable y educada pero firme, le planteó la gestora social calkiniense Manuelita Tun Canché, quien disertó en escasos segundos, sobre la pobreza, la inseguridad, la falta de medicinas en los hospitales, etcétera.

Y como bien sabemos, no se trató de un mitin, ni de una protesta ni de alguna actividad externa de la gobernadora. Fue en su propia casa, con una de sus invitadas especiales –la había designado ‘gobernadora por un día’ pero luego del desfiguro, le retiró ese cargo honorario a doña Manuelita—y en el horario estelar de su programa “El Martes del Jaguar” en donde la senecta calkiniense le robó todo el show.

Fue evidente la incomodidad de la señora Sansores ante los puntuales reclamos de doña Manuelita. Su rostro contrariado y hasta encolerizado, mostró las huellas de una personalidad intolerante y ciega.

No es lo mismo escuchar los halagos, las lisonjas y los aplausos rentados de su público cautivo, que la voz experimentada, añejada y hasta quisiéramos pensar que harta como el de doña Manuelita.

¡Si supiera doña Layda Elena que al igual que doña Manuelita Tun, cientos de miles de campechanos piensan lo mismo, o peor, de su Gobierno, de sus resultados y de su soberbia!

¡Si supera que fuera del autismo político –Abud dixit—que la mantiene alejada de la realidad, hay un Campeche sediento de justicia, con hambre real, con rezagos ancestrales que su Gobierno ni siquiera intentó resolver y con ganas de volver a las urnas para castigar con su voto el desencanto de estos años de Gobierno Sansorista inútiles, pero plagados de corrupción!

Qué duro habrá sido para la señora Sansores constatar de viva voz, en vivo y a todo color que la realidad que le plantean sus asesores, y la que ella misma se construye en su imaginación no se parece en nada a la que vivimos todos los días casi un millón de campechanos.

Y no hay duda alguna de que, encerrada en su soberbia y envuelta en su autismo político, doña Layda habrá pensado, creído o imaginado que a doña Manuelita la pagó Alito para que dijera esas cosas en público, o quizá fue una emisaria de Eliseo para hacerla pasar un mal rato, o a lo mejor está contaminada su mente porque solamente lee las publicaciones de Tribuna.

Pero no. Doña Manuelita está bien informada, y es una ciudadana consciente que cumple con su obligación de denunciar ante la autoridad lo que considera que está mal.

Ella cumplió y con creces. Todo Campeche se lo reconoce a doña Manuelita. Falta que a la gobernadora este repentino golpe a la realidad la saque de su autismo, y la regrese a lo que realmente acontece cada día. Quizá así, se anime a empezar a trabajar por el bien de Campeche.

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