KO’OX: BARRIL SIN FONDO
Ni la Fiscalía Anticorrupción, ni la Contraloría Estatal y mucho menos la Auditoría Superior del Estado, investigan los multimillonarios recursos que se han canalizado a los Ko’ox.
¿Qué extraños manejos se están dando a través de los subsidios que se canalizan al sistema de transporte Ko’ox y a Movibus? ¿Hay alguien que se está beneficiando de los casi 200 millones de pesos que se le han canalizado a esa empresa?
Si tenemos que por cada mes, les pagan un subsidio de 40 millones de pesos, y que llevan bajo ese mecanismo al menos dos meses, que se derrocharon 45 millones de pesos para la elaboración de las tarjetas que posteriormente fueron desechadas, y que se erogará una cantidad similar para elaborar las nuevas micas, entonces concluiremos que el Gobierno ha perdido alrededor de 170 millones de pesos en tan solo tres meses.
Con la decisión de prorrogar por tiempo indefinido el no-cobro por abordar las unidades, entonces tenemos que para enero, la cifra que se derrocha en ese sistema de transporte, habrá sumado 210 millones de pesos, el 20 por ciento de los mil millones de pesos que pidió el Gobierno de la señora Sansores para endeudarse.
Vemos entonces con claridad que este Gobierno es inepto en términos de planeación y que su forma de administrar los recursos públicos también es muy deficiente.
El problema es que ese dinero no lo pierde el Gobierno de Layda Elena, sino que lo pierde el pueblo. Con esos 210 millones de pesos se pudieron haber construido carreteras, escuelas, hospitales, o se hubiera invertido en abastecer de medicinas y equipos a los hospitales y centro de salud de la entidad.
Pero no. La prioridad de esta Administración es gastar sin medida, sin control, y sin transparencia. Por eso es válido afirmar que en el subsidio otorgado a los camiones Ko’ox y a Movibus, hay uno o dos ganones que se están enriqueciendo de manera escandalosa.
Preocupa que ni la Fiscalía Anticorrupción, ni la Contraloría Estatal y mucho menos la Auditoría Superior del Estado, hayan por lo menos revisado las cuentas y que por lo menos conozcan de dónde se obtiene el dinero para derramar inútilmente en un servicio que emperoa cada día más.
El Gobierno de la señora Sansores convirtió en un show político el combate a la corrupción. De manera periódica anuncian la detención de exfuncionarios de los gobiernos pasados, y los acusan de corrupción y desvío de recursos.
Pero dejan pasar el brutal saqueo a las arcas públicas a través del subsidio que se otorga a Movibus y a sus camiones chinos. ¿Qué pez gordo estará moviendo ese pandero al grado que no los tocan ni les revisan sus cuentas? ¿Ese personaje tendrá acaso el apellido Sansores?

