FRACASO REDONDO
Los habitantes de estas tierras tenemos nuestra forma peculiar de protestar, y una de ellas es no usar las obras o las acciones de Gobierno que nadie pidió, o que eran innecesarias…
–“No me deja de sorprender, dijo el senecto profesor jubilado don Julián, esa manera tan peculiar que tenemos de ser los que habitamos estas benditas tierras. Tradicionalmente nos han considerado pacíficos y pasivos, al grado que el maestro José Vasconcelos escribió hace ya varias décadas que aquí ‘ni las olas del mar se mueven’, sin embargo, con el paso de los años, hemos encontrado una forma elegante de protestar que es no utilizando aquello que el Gobierno derrocha de manera insultante, por ejemplo, las pantallas para ver el fútbol”.
–“Ciertamente que esa “acción de Gobierno” ha sido un rotundo fracaso, o un fracaso redondo por la forma que tiene el balón, coincidió el bolero don Memín, pero eso depende mucho del ángulo que lo veamos. Porque si bien fracasó como propuesta del Gobierno, y también quebraron los emprendedores que ahí instalaron sus puestos creyendo que iban a ser eventos masivos, estoy seguro por otra parte que quienes armaron el negocio se llevaron su buena lana y ellos claro que salieron ganando”.
–“Según el Gobierno, todo ese circo costó “solamente” cinco millones de pesos, pero quienes saben del tema aseguran que el gasto por los derechos de transmisión no fue menor a los 40 millones de pesos, y súmenle cinco milloncitos más por el tema de la logística, sillas, mesas y demás. Un dineral que se pudo haber invertido en algo productivo, pero que seguramente terminó en los bolsillos de dos o tres pillos” especuló el poeta Casimiro.
–“Estuvo de visita el domingo pasado una comadre que vive en Mérida, comentó doña Chela, y no dejó de criticarme porque no sabemos aprovechar lo bueno que tenemos. Por ejemplo, en su ciudad hubieran deseado que se transmitieran los partidos de fútbol en alguna plaza pública, pero el Gobierno prefirió ahorrar; también hubiesen valorado un tren ligero como el nuestro, que cada día viaja totalmente vacío”.
–“A eso me refiero, explicó el viejo Julián, cuando digo que los habitantes de estas tierras tenemos nuestra forma peculiar de protestar, y una de ellas es no usar las obras o las acciones de Gobierno que nadie pidió, o que eran innecesarias, como el trenecito de las dos mentiras, o no acudir a ver las transmisiones de los partidos de fútbol, porque estamos en contra de ese derroche. Es una forma de ser muy nuestra que ojalá también se traduzca en su momento, en votos de castigo” reflexionó.
–“Tienes toda la razón, respaldó más tranquila doña Chela. Además, si los yucas quieren un trenecito como el nuestro, que se suban al que tienen en el parque Centenario, aunque se voltee a cada rato. Y que desde arriba entiendan de una vez que si el Gobierno se enterca en hacer una obra inútil como ese ferrocarril temu, lo que va ocurrir es el desdén y desprecio del pueblo, a quien ya no se engaña tan fácilmente, Y es cierto, todos debemos entender que nuestra mejor manera de protestar será emitiendo votos de castigo contra este régimen corrupto e ineficiente” exhortó.

