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LA INTOCABLE

El tema del daño moral en que incurrieron presuntamente los periodistas campechanos contra Marcela es solo un mensaje al resto de los comunicadores para que dejen de esculcar sobre sus malos manejos.

La resolución de la jueza segunda del Ramo Civil  y de Extinción de Dominio de Primera Instancia del Primer Distrito judicial del Estado, Amada Beatriz Salazar Gonzales a favor de la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana de Campeche, Marcela Muñoz Martínez, por presunto daño moral en su contra es el inicio del blindaje de que se pretende cubrir a la guanajuatense, a unos meses de que abandone el cargo.

La otra posibilidad de evitar que responda por sus faltas contra el patrimonio de los campechanos, al utilizar el presupuesto de la dependencia a su cargo, como su botín particular, es que prospere la exigencia de la gobernadora Layda Sansores, para que le confieran fuero federal.

Saben que tiene cuentas pendientes qué saldar y por eso la obsesión de la señora Sansores para protegerla a toda costa.

El tema del daño moral en que incurrieron presuntamente los periodistas campechanos Joel Inurreta y Abraham Martínez, así como las páginas digitales La Neta Campeche y Por Esto On Line, es solo el mensaje al resto de los comunicadores campechanos para que dejen de esculcar sobre los malos manejos de la funcionaria.

Ya hemos abordado en este espacio las subjetividades que rodean a una sentencia por daño moral en contra de periodistas. Delimitar entre la reputación personal, y el derecho ciudadano a criticar el desempeño de sus funcionarios públicos, es muy difícil. La línea divisoria entre uno y otro aspecto solamente puede romperlo el abuso de autoridad.

Es decir, si la gobernadora Layda Sansores ordena a los jueces que fallen a favor de su funcionaria consentida, no habrá peritaje objetivo y profesional que valga, para demostrar que la guanajuatense no ha sufrido daño alguno. Y que no se puede dañar aquello de que se carece.

Por eso sostenemos que detrás de ese blindaje está el temor de que la basura que tiene amontonada Marcela Muñoz bajo su alfombra, empiece a aflorar y que, poco más tarde ya sea inocultable.

Por otro lado, no deja de ser lamentable que Campeche siga brillando en la noche mediocre de la 4T como el Estado más represor de la libertad de expresión y que Layda Sansores aparezca como la gobernadora que más persigue a los periodistas.

No es algo por lo que deba otorgarse una condecoración, pero sin duda alguna que será una mancha que perdurará por siempre en su hoja de vida. Llegó para transformar al Estado, según sus promesas de campaña, pero solo ha conseguido hasta ahora retrocesos, rezagos y deudas que ya no le podrá pagar al pueblo que votó por ella.

Tal vez por eso, y por muchas otras razones, la gobernadora Sansores es de las más repudiadas del país.

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