JUVENTUD SUMISA
Toda la visita al plantel transcurrió de la misma forma. Jóvenes sumisos, obedientes, aleccionados la mayoría, amenazados otros para que no expresaran la realidad de sus planteamientos…
Porras ensayadas hasta el cansancio, sonoras, unísonas pero carentes de espontaneidad, recibieron a la Tía gobernanta durante la visita al Cecyte de Concordia, para firmar convenios de colaboración con institutos tecnológicos de educación superior.
La sonrisa de complacencia inundó el rostro de la mandataria a quien sus anfitriones dieron trato de emperatriz. Los estudiantes portaban el uniforme escolar color guinda, del mismo color del partido gobernante, Todos cuadraditos, bien alineaditos, conforme a las enseñanzas de sus maestros y directivos.
Apenas abrió la puerta de uno de los salones de clase, donde ya la esperaban de pie los alumnos, cuando se escuchó el saludo que ensayaron como si fueran niños de preescolar.
“Bue-nos-días-Tía-…bien-ve-ni-da”
Pero el sonido estaba hueco, vacío, fuerte sí, sonoro y uniforme, pero sin el encanto y la alegría de un saludo genuino y afectuoso.
Aun así, la emperatriz-gobernanta se veía complacida. A su lado Víctor, el joven director, quien como si la escuela fuera una orquesta, daba instrucciones con la mirada para que otros estudiantes se acercaran “espontáneos” a decirle a la Tía cuánto la admiraban.
Pasaron días ensayando el recibimiento. Todo tenía que salir a la perfección. Si el nivel académico es bueno, malo o pésimo, era lo de menos, de lo que se trataba era de impresionar a la “jefa”. Obtener una palomita aprobatoria al director del plantel, quien también es uno de “referentes” guindas, para aspirar a un puesto de elección popular en los comicios que se avecinan.
Toda la visita al plantel transcurrió de la misma forma. Jóvenes sumisos, obedientes, aleccionados la mayoría, amenazados otros para que no expresaran la realidad de sus planteamientos, que no hablaran de las carencias, de las necesidades y de lo poco que en realidad ha hecho la señora mandataria a favor del pueblo.
Por unas horas, el plantel Cecyte de Concordia se convirtió en un modelo de lo que la mandataria quiere para las escuelas de educación media superior y superior: centros de adiestramiento político, de formación de nuevos cuadros partidistas, de manipulación ideológica para este segmento poblacional que aún no tiene con claridad sus convicciones.
El discurso de la mandataria no desaprovechó para inducir en los estudiantes la idea de que tienen que respaldar a la 4T. Presentó a su joven director del plantel como uno de los referentes del partido, y su vocero, La Chacha Walas, quien también la acompañó en esa gira, fue presentado como “el genio” que está detrás de las grandes ideas de la Tía.
La visita transcurrió como una fiesta preparada para nuestra emperatriz tropical. No hubo ninguna mancha, ningún incidente que empañara la celebración. El director pasó la prueba y su jefa pudo constatar que sí se puede pervertir la educación de nuestros jóvenes, obligándolos a profesar convicciones ajenas.

