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EXPEDIENTE | REPRESIÓN, EL VERDADERO ROSTRO DE SANSORES

Quienes conocen de cerca la trayectoria política y personal de la gobernadora Layda Sansores, quienes han estado junto a ella, o han trabajado a su lado, saben que esta personalidad implacable, prepotente, arrogante y soberbia es su verdadero rostro.

Saben que ella nunca ha sido una luchadora social, sino que se ha valido de esa máscara para acceder al poder, para acercarse a los liderazgos de Morena –AMLO, Sheinbaum—y obtener los privilegios políticos de que ahora disfruta.

La propia presidenta Sheinbaum contó en uno de los eventos públicos que ha tenido en Campeche, que en el famoso movimiento de las “Adelitas” que defendía la soberanía petrolera, cuando ella tenía problemas para mantenerse en comunicación permanente, Layda Elena le regaló un teléfono. Gesto que calificó como una prueba de su “desprendimiento” en favor de los demás.

La verdad es otra. Para la fortuna de los Sansores, un teléfono celular es peccata minuta, es una minucia si usted quiere, pero así se acercaba Layda Elena a sus dirigentes, utilizando la enorme fortuna que amasó su padre como político de los años dorados del PRI, para construirse una careta de luchadora social.

Es contradictorio ostentarse como “luchadora de izquierda” cuando posee empresas y negocios valuados en varios cientos de millones de pesos, que cuenta con vastas extensiones agrarias obtenidas de manera poco transparente y quien es afecta a los gastos ostentosos y onerosos, casi siempre cargados al presupuesto público.

Hace dos semanas, en su programa de los martes, la señora Sansores se vanaglorió de las veces que violó la ley a través de su movimiento político. Allanamiento de morada, daños en propiedad ajena, secuestro, robo, lesiones, calumnias, difamaciones, etcétera. Se valió de todo amparada por el poder de su fuero, y por el respaldo de un grupo de al menos 11 vándalos, porros o pandilleros que siempre la acompañaban y algunos de los cuales siguen a su servicio.

Y no sorprende que ahora, en su faceta de gobernadora, la señora Sansores se quiera disfrazar de autoridad pulcra y respetuosa de la ley, que persigue sin piedad a las mujeres que rayaron paredes del Centro Histórico, y que las obligue a pagar cada peso de las reparaciones, bajo el desgastado argumento de que “no hay dinero ni para pagar la luz”. Y no sorprende, porque toda su vida ha sido incongruente, contradictoria, falsa.

La realidad es que Layda Elena solo está sacando a flote su verdadero rostro: el de la represión, la intolerancia, la persecución contra quien o quienes piensen distinto que ella.

Y si bien es cierto que la detención de la mujer que intentó prenderle fuego a los escudos de los policías que resguardaban el Palacio de Gobierno, ha tenido respaldo popular, pues las imágenes que se difundieron al respecto son impactantes, la verdad de las cosas es que todo apunta a que se trató de un montaje escenográfico para victimizar a las mujeres policías.

De lo que se trata es de presentar a Marcela Muñoz, la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, como la gran salvadora de la integridad de las “mujeres valientes”, aunque hasta el momento no ha presentado un argumento convincente sobre el porqué decidió colocar en esa primera línea de fuego a las mujeres policías. Si ya sabían lo que iba a suceder ¿para qué exponerlas innecesariamente?

También está a discusión si es verdad que hubo 23 mujeres policías lesionadas, y que cuatro sufrieron quemaduras. Si tuvieran las imágenes para mostrar la gravedad de sus lesiones ya las hubieran exhibido hasta el cansancio, pero no las hay y por eso se han limitado al puro verborreo, con la observación de que poca, muy poca gente les cree.

Lo cierto es que la gobernadora está construyendo un nuevo escenario de confrontación, acoso, y persecución judicial, ahora contra las mujeres que disienten de su Gobierno.

Tienen los videos, las fotografías de los rostros, y están en busca de las direcciones de las jóvenes que grafitearon los 35 inmuebles del Centro Histórico el domingo pasado, para ir por ellas, ya les están armando sus carpetas de investigación para que los jueces a modo les otorguen las órdenes de aprehensión correspondientes.

Va abrir otro frente de guerra en la sociedad campechana que lo único que desea es que sus gobernantes trabajen y den resultados. Pero esto último no se le da a la señora Sansores. Es más fácil destruir que edificar, y lo suyo es polarizar a la sociedad para que nos distraigamos en otras cosas y no en su funesto y pésimo Gobierno.

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