EXPEDIENTE | MÁS SEÑALES DE QUE LAYDA YA SE VA
Uno de los síntomas de la debilidad de una Administración estatal es la falta de control político; la proliferación de conflictos, de divisiones, de enfrentamientos entre los grupos, y la descomposición del gabinete estatal, que propicia que cada quien haga lo que se le venga en gana, prevaleciendo los intereses particulares por sobre los del bien común.
Y estas características las hemos observado en Campeche desde hace más de un año, al grado que la gobernadora Sansores tuvo que regañar a dirigentes morenistas y a funcionarios de su (aún) equipo, recordándoles en febrero del año pasado que “a mí se me respeta, pues me quedan todavía dos años y siete meses”.
Ciertamente que nadie atendió a su llamado de atención, pues todos los que aspiran a sucederla, o que desean brincar de un cargo público a otro de elección popular, se dedicaron a usar y abusar del presupuesto a su disposición, para promoverse en todos los espacios disponibles, principalmente en redes sociales.
Hasta su deschavetado sobrino Gerardo Sánchez Sansores, alias “Seso Loco”, decidió “faltarle el respeto” a su tía, y apenas concluyó el “cuarto informe” de Gobierno, empezó a recorrer la geografía estatal para promocionarse como el elegido que porta la fórmula secreta para sacar a Campeche del rezago, la marginación y la pobreza.
No le importó pisotear el “legado” de su tía, y mucho menos el de su abuelo Carlos Sansores Pérez, en su desbocada obsesión por ser el tercer gobernador de esa corrupta familia, pues los responsabilizó también a ellos de que Campeche se encuentre en un severo retraso en todos los aspectos. Claro, con la aclaración de que él sí sabe cómo revertir tantos años de rezago. Tráguese ese pibinal.
Nadie le cree y penosamente todos lo tiran a loco, pero primero recogen los obsequios que les lleva –balones, despensas, uniformes, sobres con dinero, etcétera—y luego lo dejan hablando solo o bien lo escuchan desde lejos como a cualquier merolico que llega a tratar de engañar incautos.
Siguiendo ese ejemplo de su jefe y socio, Walther “La Chacha” o “El Kiwi” Patrón Bacab, también abandonó a la gobernadora, igual le faltó el respeto a su jefa. Desviando recursos públicos, se dedica a recorrer los barrios y colonias de la capital para promocionarse como posible opción a algo, así sea una diputación local.
El “Kiwi” sabe que no aparece en las encuestas, que en las colonias nadie lo conoce y que con sus antecedentes, nadie votaría por él, pero se entercó en organizar caravanas por toda la capital para repartir desde roscas de reyes, balones, obsequios y despensas que lo hagan parecer “simpático” y ganarse el cariño de la gente. Hasta organizó una “pintadera” y un toro petate en el Holoch, con distribución de grandes cantidades de cerveza, para ver si al menos los borrachos le prometen votar por él.
Para coronar este racimo de traiciones, Juan Herrera Real, compadre de la gobernadora y su patiño en los “Martes del Jaguar” se dedica a promocionar en redes sociales al edil carmelita Pablo Gutiérrez, como la mejor opción para la gubernatura.
Le valió un soberano cacahuate que la “línea” de su “Comadre” fuera a favor de Liz Hernández y la ataca sin piedad cada vez que puede, lo mismo que al senador Aníbal Ostoa, al propio Seso Loco, a Walther Patrón y todo el que se atraviese en el camino de Pablito. Nadie lo controla, y no pierda de vista que su naturaleza de traidor es más grande que la supuesta lealtad que le profesa a la señora Sansores.
De Liz Hernández y Esteban Hinojosa todos saben que desde hace varios meses andan en precampaña. Ya sin disimulo, sin pudor y sin rubor. Mientras, las autoridades electorales cierran los ojos y los dirigentes de la oposición hacen como que no ven y tampoco denuncian. Ambos recomendados de la gobernadora desvían el presupuesto en su obsesión por obtener las candidaturas que desean.
Pablo Gutiérrez Lazarus en el Carmen hace exactamente lo mismo, sin que nadie le llame la atención. Se comenta que patrocinó el disfraz del Seso Loco a un ciudadano que luego fue detenido y encarcelado, para desprestigiar y restar apoyos de ese municipio al sobrino de la gobernadora, que se había estado presentando para mediar los pagos de Pemex a los empresarios de la isla.
En suma, medio gabinete anda distraído sumándose a alguna de esas precampañas, mientras el Estado navega a la deriva y los indicadores económicos —de seguridad, de empleo y demás— se siguen desplomando.
Esta semana, la gobernadora Sansores recibió una misteriosa visita. El senador Aníbal Ostoa, quien se encontraba proscrito del círculo cercano de la mandataria, acudió a la “casa blanca” a platicar con ella, apenas unos días después de que la Presidenta Claudia Sheinbaum le hiciera un serio desaire en Querétaro. ¿De qué hablaron? Hasta ahora no se ha filtrado nada, pero ambos intentaron ocultar la seriedad de sus rostros con una sonrisa fingida y forzada. ¿Ya le comunicaron su inminente cese?
Lo cierto es que Campeche sigue apareciendo, y cada vez más fuerte, como uno de los estados en donde Morena no podrá revalidar el triunfo. Tal vez por eso hay mucha desesperación entre los precandidatos o “referentes” guindas, y por eso el insultante derroche para comprar consciencias.
Y se dice que si esa estrategia no funciona —dádivas por votos—, el siguiente paso será la salida de la gobernadora Sansores, porque ya no controla absolutamente nada. Porque es un lastre, porque se ha convertido en un factor de división y de polarización, y porque no atrae votos, sino propicia que se alejen.

