EXPEDIENTE | LAYDA TRAICIONA A PABLO GUTIÉRREZ
Cuando solo faltan tres meses para que el Partido Morena dé a conocer el nombre de su “coordinador estatal de la Cuarta Transformación”, es decir, que “destape” a quien será su candidato o candidata a la gubernatura, el equipo de la gobernadora Sansores decidió echar toda la carne al asador (y todo el presupuesto público también), para que la postulación recaiga en la secretaria de Gobierno, Elisa María Hernández Romero.
Con el pretexto de su festejo de cumpleaños, el pasado domingo las redes sociales se saturaron de “mensajes de felicitación” —aparentemente espontáneos, aunque en realidad su difusión fue financiada con recursos del Gobierno—, en que los campechanos se pronunciaron a favor de Liz Hernández como candidata a la gubernatura.
En los días previos, cientos de bardas en toda la entidad, tanto en la capital del Estado como en la totalidad de los municipios, amanecieron con pintas señalando que “Es Liz” la candidata oficial que debe ser respaldada por la militancia morenista; los buzones de miles de viviendas se llenaron con trípticos donde se ensalzan las virtudes de la secretaria de Gobierno, y en las redes sociales se multiplicaron los mensajes donde se induce a la gente a opinar a su favor cuando se realicen las encuestas.
Por otro lado, algunos estrategas que operaron para el PRI en elecciones pasadas, exalcaldes, exdiputados, exdirigentes municipales de ese partido, han sido llamados para tener “acercamientos” con la delfina oficial de Layda Sansores, y al final los terminan convenciendo de que se sumen a la campaña de la funcionaria.
Todo eso operado meticulosamente desde Palacio de Gobierno, con grandes bolsas de dinero que salen para distribuirse entre los nuevos “liderazgos”, o para el reparto de despensas, pescados, bolsas con verduras, medicamentos, implementos deportivos, etcétera, en que se hace énfasis en que la abanderada oficial de Morena es y será Liz Hernández.
Todo se hace a espaldas de Pablo Gutiérrez Lazarus, quien fue engatusado hace un mes, durante una reunión en Palacio de Gobierno, donde la señora Sansores ofreció su palabra de que se va respetar la decisión que tome el partido en cuanto al género de la candidatura: si es masculino, va Pablito, pero si es mujer, la única opción es Liz Hernández.
El edil carmelita que a pesar de sus años en procesos electorales no ha perdido la candidez ni mucho menos la pendejez, se tragó el cuento de que habría piso parejo en la carrera sucesoria, y le bajó un poco a sus actividades de proselitismo, en acatamiento al llamado de la dirigencia nacional de Morena, para evitar esas campañas dispendiosas e insultantes.
El caso es que la gobernadora Sansores volvió a traicionar, y madrugó a Pablito en la precampaña volcando todo el aparato gubernamental a favor de las aspiraciones de Liz Hernández Romero, quien le habría garantizado continuidad, impunidad y protección a sus “tesoros”, muy en especial, a la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz Martínez, para que se mantenga en el cargo seis años más.
No sobra decir que a Elisa María la tienen amarrada de manos. La gobernadora Sansores ejerce sobre ella un absoluto control, y no le permite operar a sus anchas y de acuerdo con sus necesidades. Sus aliados son los que han sido palomeados por la señora Sansores, sus acuerdos tienen que pasar por el filtro inflexible de la gobernadora y de sus asesores, y hasta el manejo del dinero es aprobado o rechazado de acuerdo al criterio de la gobernadora.
El objetivo es evidente: hacerle sentir a Liz que le debe todo a Layda, que no es nada sin Layda y que su hipotético Gobierno tendría que estar estrechamente vinculado con los intereses de la gobernadora Sansores. La sucesora ejercería la triste función de una títere, nada más.
A su favor abona el hecho de que no se ha definido aún el caso Campeche. Su nombre, es cierto, se mantiene en la mesa como una de las dos principales opciones, pero si nos atenemos a las encuestas reales, donde se conoce el verdadero sentir del pueblo, en Morena van a entender que postular a Liz implicaría un doble riesgo.
Por un lado, sería la candidata más débil ante el innegable e imparable crecimiento de Movimiento Ciudadano en la entidad, lo que no garantizaría la seguridad de una victoria, y dos, porque con ella, en caso de ganar por la vía que sea, se mantendría la influencia de Layda Sansores en el poder político de Campeche, y todos hemos visto que esa presencia es nefasta, conflictiva, polarizante, y totalmente inútil, porque no da resultados.
Pero la moneda sigue en el aire, aunque algunos ya estén cantando victoria.

