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EXPEDIENTE | LAYDA, ¿CON LA SUCESIÓN RESUELTA?

Trascendió que la gobernadora de Campeche, Layda Sansores se reunió con su ‘equipo político’ para afinar los detalles en torno al proceso electoral que se avecina, y entre las conclusiones más importantes destaca el acuerdo de cerrar filas en torno a dos figuras que se perfilan para ser postuladas como candidatos a la gubernatura.

Luego de que el senador Aníbal Ostoa le revelara a la señora Sansores la semana pasada que no tiene interés en buscar alguna candidatura en los próximos comicios, se tomó la decisión de esperar la resolución que vaya tomar el Consejo Nacional de Morena sobre el género del candidato o candidata que se postulará en Campeche, para de inmediato alinearse al lado de Pablo Gutiérrez Lazarus, en caso de que se opte por un masculino, o de Liz Hernández Romero, si la decisión fuera a favor de una mujer.

La instrucción girada por Layda Sansores es que no hay más aspirantes en Campeche, lo que deja fuera al secretario de Movimientos Sociales del CEN de Morena, Manuel Zavala Salazar, a la diputada federal Rocío Abreu Artiñano, y a Gerardo Sánchez Sansores, alias Seso Loco, quien sigue desbocado presentando planes y proyectos, como si de esa forma se salvará el pésimo sexenio que ha tenido su tía.

Aún más, algunos de los que participaron en ese cónclave confirmaron que la instrucción clara y precisa de la mandataria en torno a la figura del Seso Loco, es esa, que está loco, que se brincó las trancas, se creyó sus propias fantasías, y que no tiene ningún respaldo institucional, por lo que también deben evitarlo quienes están al frente de alguna de las dependencias estatales o municipales.

La aparente institucionalidad de la señora Sansores en torno a su propia sucesión busca ante todo evitar otra fractura en el interior de su partido y de su equipo de Gobierno. Parece que ya tomó conciencia que con sus berrinches, obsesiones de venganza y absurdos desplantes, ha puesto en riesgo el resultado de la elección en Campeche, por lo que necesita remediar el caos.

Sorprende que haya cedido ante las aspiraciones de Pablo Gutiérrez, quien aparece muy por encima de todos sus compañeros de partido en las encuestas que hasta ahora se conocen, pero parece que no le ha quedado de otra. Si la decisión del Consejo Nacional de Morena es que el candidato sea varón, lo mejor para Sansores sería que el ungido sea Pablo, no sea que se entrometa de última hora su exdiscípulo Manuel Zavala Salazar y le altere todos sus planes.

Pablito ha logrado aglutinar a su lado a más de la mitad de los diputados locales de Morena, muchos de los cuales se mantuvieron leales a Antonio Jiménez, pero otros simularon su respaldo a la gobernadora. Es más, algunas versiones apuntan a que él ha estado detrás de esa rebelión legislativa, como respuesta al descarado apoyo de la mandataria a las aspiraciones de Liz Hernández.

Medio gabinete de la gobernadora Sansores también está del lado de Pablo Gutiérrez, unos con la idea de que pudieran continuar en cargos públicos y otros porque saben que el edil carmelita tiene guerra cantada con la secretaria de Seguridad, Marcela Muñoz Martínez, y una de sus promesas es meterla a la cárcel apenas pueda.

Y aunque pareciera que la gobernadora impulsa una racional equidad, lo único cierto es que su objetivo es parar los golpes bajos que desde dentro del gabinete se están generando contra Liz Hernández. Contrariando las exigencias de la mandataria, hay varios funcionarios estatales que se han dedicado a promocionar la figura de Pablo Gutiérrez, despotricando contra la secretaria de Gobierno, a la que no le dan ninguna posibilidad de triunfo en caso de que sea postulada.

La salida tramposa de la señora Sansores consiste en hacerles creer a todos, tanto a Pablo como a sus seguidores, y a todos los demás, que la decisión definitiva no la tomará ella, sino el Consejo Nacional de Morena, y por eso convenció al alcalde carmelita a aceptar la candidatura a una diputación federal, en caso de que se opte por postular a una mujer en Campeche. De ser una decisión contraria, sería Liz la candidata del primer distrito a diputada federal.

Aparentemente se alcanzó el equilibrio, pero quien sale ganando es Liz Hernández, porque no ha logrado convencer ni a los propios morenistas de que sería una buena opción, de que tiene posibilidades de ganar, y de que no será una continuación del nefasto sexenio de la señora Sansores.

Impedir la posible salida de Pablo Gutiérrez y de sus huestes es el objetivo principal de ese acuerdo tomado entre la gobernadora Sansores, los secretarios del gabinete, los dirigentes de Morena y sus operadores políticos, para evitar más desgastes internos y más ataques personales entre los dos principales contendientes.

Pero falta saber qué opinan los otros suspirantes, quienes olímpicamente fueron ignorados, y sus legítimas aspiraciones políticas tiradas al cesto de la basura sin tan siquiera consultarles. La desesperación de la gobernadora porque sabe que sus torpezas se han convertido en un peligro de derrota para su partido, la han llevado a destrozar la democracia interna que tanto exigían los morenistas cuando eran oposición.

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