EXPEDIENTE | EL LEGADO DE SANSORES: ROTUNDO FRACASO ECONÓMICO
Es muy común escuchar a la gobernadora Sansores decir que en Campeche “vamos bien”, que “todos los días hay buenas noticias para Campeche”, y que gracias a su secretario de Desarrollo Económico, Jorge Luis “Pashita” Lavalle Maury, están llegando nuevas inversiones, se generan más empleos, y que estamos a un paso de salir de la situación de marginación y rezago en que por décadas hemos navegado.
La realidad es triste y diferente. Apenas esta semana se publicó el más reciente análisis del INEGI sobre el Indicador Mensual de la Actividad Industrial por Entidad Federativa (IMAIEF), correspondiente a octubre de 2025, y los datos colocan a Campeche entre las entidades con peor desempeño industrial del país, con especial impacto en el sector construcción.
De acuerdo con el informe, la actividad industrial total en el Estado cayó -15.8 por ciento anual en cifras originales, mientras que en construcción el desplome fue de -52.7 por ciento, uno de los más severos a nivel nacional. En términos desestacionalizados, la entidad también registró retroceso anual de -15.7 por ciento y una baja mensual de -1.6 por ciento, lo que confirma una trayectoria negativa.
A ello se suma la contracción en minería de -8.6 por ciento y en manufacturas de -15.1 por ciento, lo que mantiene a Campeche en la parte baja del desempeño industrial nacional.
No puede haber repunte en la industria de la construcción si no hay obra pública. Pintar de guinda edificios públicos, parques, kioskos y postes de avenidas que construyeron otras administraciones no genera empleos.
Por eso cayó en Campeche la actividad de la construcción en menos 52.7 por ciento. En otras palabras, el Inegi le está diciendo en su cara a la gobernadora que su nefasto Gobierno ha hecho muchísimas menos obras que sus antecesores, y por tanto la derrama económica que esa industria generaba en comercios, empleos, impuestos, etcétera, simplemente desapareció.
El INEGI también publicó las cifras de Crecimiento Económico por entidad federativa, y las noticias no fueron nada buenas. Al contrario, nos sumergimos en el fondo de la tabla, con un decrecimiento de -11.7 %. Continúa la debacle en el tema económico y nada ha dicho al respecto el Pashita Lavalle.
¿Con qué cuento nos van a salir ahora? Si no hay resultados, no hay defensa que valga. Lo que sí abundan son las excusas y los pretextos.
Que no salgan los defensores chairos de esta nefasta Administración estatal a ladrar que “son inventos de Tribuna”. Este desgarriate económico lo ocasionó la señora Sansores y ha tenido obvia repercusión en la economía familiar, pues resulta que el propio Inegi señaló a Campeche entre las tres entidades donde la inflación es más alta en el país.
Es decir, no solo hay menos crecimiento económico, menos empleo, menos obra pública y menos ingresos para las familias, sino que los artículos de la canasta básica cada vez son más elevados en Campeche, más que en otras entidades del país en donde el desarrollo no es tan desastroso.
Son cifras que dan al traste con el discurso optimista de la gobernadora Sansores, quien no podrá culpar de estos desastrosos resultados a sus antecesores, pues en los cuatro años y medio que acumula su administración se ha dedicado a perseguir empresarios y a cerrar empresas.
Nadie desea que al Estado le vaya mal. Por el contrario, quisiéramos que estas cifras fueran radicalmente opuestas. Que en lugar de decrecimiento tuviéramos algunos puntos de crecimiento, que en lugar de mayor inflación, disfrutáramos de una canasta básica al alcance de los más vulnerables, pero no. Los resultados no dan margen ni al optimismo, ni a la sonrisa grotesca de los secretarios que acuden al aburrido programa de los martes.
Tampoco esperamos que a la gobernadora Sansores estas cifras le abran los ojos. Entre su disociación de la realidad, sus trastornos de personalidad, su esquizofrenia y sus alucinaciones de que todo está bien, ha sumergido a Campeche en el más hondo de los rezagos, y no se ve alguna salida en lo inmediato.
Ni la habrá si continuamos con una gobernadora que no Gobierna, que vive ausente, que no resuelve pero crea conflictos, y que no dialoga, sino que usa a sus policías para reprimir a quienes piensan diferente.

