EXPEDIENTE | CÁTEDRA DE CINISMO EN EL MARTES DEL JAGUAR
Una vez más, la gobernadora Layda Sansores demostró, en su programa del martes pasado, su proclividad a recurrir a las mentiras, a distorsionar los hechos y a tratar de acomodar las cosas a su favor para salirse con la suya y engañar otra vez a los ciudadanos. Lo malo para ella es que nadie le cree.
Reiterativa en su afán de violentar los principios básicos de la 4T de no mentir, no robar y no traicionar, Sansores San Román muestra una desesperación enorme por depurar toda la suciedad que existió alrededor de la ilegal detención y encarcelamiento del doctor José Alberto Abud Flores, por supuesta portación de drogas y su posterior destitución como titular de la Rectoría universitaria.
Pero todos sus argumentos se desmoronan como arepa, empezando por su demencial aseveración de que todo el operativo armado en contra del exrector “salió tan pulcro, que no ha habido ni un susurro de alguien que diga yo no estoy de acuerdo”.
Ya lo hemos repetido muchas veces. La visión de la gobernadora es muy sesgada y sus conclusiones, por tanto, también carecen de sustento. ¿Un proceso pulcro? Si así fuera, entonces mostraría el video donde se evidencia que la droga fue hallada en el interior de la camioneta del exrector. Pero son tan burdos y torpes, que ni siquiera presentaron los estudios que comprueben que el producto asegurado correspondía efectivamente a cocaína.
De los videos, ya la Secretaría de Protección y Seguridad Ciudadana salió a reconocer que “es imposible” presentarlos porque no existen. Las bodycam no funcionan. El software que respalda los archivos de lo que graban los policías no sirve desde hace varias semanas. O sea, no hay evidencia que sostenga las acusaciones contra Abud Flores.
¿Por qué entonces sí fueron capaces de presentar los videos de la supuesta detención del periodista Jorge Luis González Valdez en abril del año pasado? ¿O es que esas imágenes son editadas o creadas mediante inteligencia artificial? Solitos se enredan.
Dice con cinismo la gobernadora: “Hemos dicho que respetamos la autonomía universitaria, que es un principio constitucional, y es esencial para la libertad académica”, pero no se trata de lo que diga o deje de decir, lo que cuenta son los hechos y ella, junto con sus esbirros, violentaron esa autonomía para imponer como nueva rectora a una de sus incondicionales.
Se excusa la señora Sansores en que no conoce a los integrantes del Consejo Universitario y que por eso no pudo haberles ordenado que destituyan a Abud Flores y entronicen a Fanny Guillermo Maldonado. Pero no era necesario conocerlos para ordenarles qué hacer. El trabajo sucio lo hicieron los de abajo y a ella solo le correspondió salir a decir que “todo salió pulcro”.
Y miente una vez más cuando sostiene que “no se puede politizar lo judicial, eso dejamos que lo investiguen, se están haciendo las investigaciones, él está en libertad y así llevara su juicio”. Miente con desfachatez porque todo su Gobierno se ha cimentado en la politización de la justicia. Ha convertido al Poder Judicial en una sumisa cueva de esclavos que acatan ciegamente sus órdenes, así sea con resolutivos absurdos.
En lugar de convencer a los ciudadanos que estuvo ajena a todas las marrullerías aplicadas en contra de Abud Flores, la señora Sansores los ha convencido de todo lo contrario, y porque lo sabe es que optó por lanzarse contra la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (Anuies), que es la instancia que a nivel nacional ha evidenciado este caso como uno más de sus abusos de autoridad. Y no solo eso, sino también como una advertencia de lo que podría suceder en otras universidades.
Lo curioso aquí, es que Layda Sansores intente demeritar la labor de la Anuies, argumentando los años de su creación. “Yo digo pues ya la Anuies con tanto tiempo, 75 años o algo así, pues resulta legítimo replantear su papel social, su utilidad pública y la defensa de su función, si debemos seguir contando con una Anuies que se olvida cuál es su función….” señaló.
Siguiendo el ejemplo de nuestra gobernadora, los campechanos podemos también cuestionar la conveniencia de que una persona como ella, de 80 años de edad, siga desempeñando el cargo que ocupa cuando ha dado muestras en infinidad de ocasiones, de su inutilidad pública.
Si a la Anuies que es un órgano colegiado, cuya dirección se renueva cada determinados años, la señora Sansores la considera infuncional y sugiere que debería desaparecer, cuanto más ella, que a sus 80 años y sin ninguna posibilidad de renovarse, o de por lo menos aprender maromas nuevas, continúa cometiendo torpeza tras torpeza, y ha propiciado con su ineptitud, que Campeche se siga sumergiendo en el rezago. Si aprobamos el razonamiento de la mandataria, entonces debemos coincidir en que ella también ya debe retirarse.
Pero insistimos, son patadas de ahogado ante la evidencia de su abuso de autoridad en el desafortunado caso de la UAC. Y tiene razón cuando dice que no hubo un susurro de alguien que diga que no estuvo de acuerdo con lo sucedido, porque lo que hay es un escándalo que ha llegado incluso al plano internacional y que ha causado enojo en Palacio Nacional y un repudio generalizado en todo el país.
Si Layda Sansores decidió gobernar con engaños y mentiras, que por lo menos no nos quiera hacer creer que todo está bien, porque no lo esta. Para los campechanos ya es motivo de burla su cinismo sin medida, y ante su falta de resultados, cuentan los días para que se vaya. Ha mentido tanto que ya nadie le cree.

