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¿ENTONCES SE RETIRA?

Si la candidata oficial de la gobernadora Sansores a sucederla admite que tendrá que alinearse con quien vaya adelante en las encuestas, entonces debería anunciar de una vez su retiro…

Vaya regalo de Navidad que le ofreció la secretaria de Gobierno, Elisa María Hernández Romero, a sus compañeros de partido que, junto con ella, están desesperados por quedarse con la candidatura a la gubernatura de Campeche.

Dijo que va respetar las encuestas que se realicen para seleccionar al candidato (a) a la gubernatura: “Creo que todos los actores que en algún momento deseamos estar en un cargo público, pues tenemos que también alinearnos a ellas” declaró.

Por deducción lógica debemos entender entonces que Elisa María se retira de la pelea sucesoria, ya que ella se encuentra cuando mucho en el tercer lugar de las preferencias, muy, pero muy lejos de quien ocupa el primer puesto que es, en todos los casos, el edil carmelita Pablo Gutiérrez Lazarus.

Con un discurso idéntico al que usaban en su tiempo los priístas (tan odiados por toda la chairada morenista) Liz Hernández indicó que hay que esperar los tiempos del partido para poder hacer un pronunciamiento al respecto.

Sin embargo, por lo que atinó a declarar en la entrevista que le hicieron luego del desayuno navideño con “los medios de comunicación” (que en realidad fue con los reporteros de páginas oficialistas o factureras al servicio de Comunicación Social), la secretaria de Gobierno debería hacerse a un lado de una vez.

Es cierto que la están inflando y obligando a los empleados del Gobierno del Estado a sumarse a su causa y a declarar que ella es la buena (si es que los encuestan), pero parece muy difícil que las gobernadora de Campeche pueda salirse con la suya a imponer a una de sus incondicionales como su sucesora.

No es imposible que suceda, hay que decir, pero los escenarios no son propicios para que Layda Sansores extienda seis años más su marca de Gobierno. El repudio generalizado hacia su persona, como se lee en todas las encuestas, y sus pleitos incluso con la gente de su partido, la han convertido en un personaje detestable, repudiable e impresentable.

Layda no suma, sino que resta. No multiplica, sino que divide. No es un activo político, sino un lastre. Y la gente ya sabe que Liz Hernández es su propuesta de continuismo y es la garantía de impunidad para que sus cercanos –Marcela Muñoz, Gerardo Sánchez, Pashita, etcétera—puedan continuar en el poder haciendo y deshaciendo a su antojo.

Pero como ella misma ha reconocido. Si las encuestas apuntan a otro lado, ella, Layda Sansores, Seso Loco y otros más, tendrán que alinearse junto a quien encabece las preferencias. Ni modos. Ella misma predijo su futuro.

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