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ASUNTO DE CHIQUEROS

Las cosas hay que tomarlas de quien viene, y digamos que a estas alturas, un ataque de la Tía, es en realidad un halago porque suena como patadas de ahogado…

–“Vaya que le dolió al diputado Monry que la Tía lo haya mandado ‘a cuidar su chiquero’, que entre otras cosas lo llamara “emblema del nepotismo” y más aún, que asegure que el zacatecano es el que protege al Tal Alito, y ha maniobrado para que no lo desaforen y por consecuencia, no lo manden a la cárcel”, reflexionó con sus amigos el bolero don Memín.

–“No sé si le dolió, le contestó el poeta Casimiro, porque las cosas hay que tomarlas de quien viene, y digamos que a estas alturas, un ataque de la Tía, es en realidad un halago porque suena como patadas de ahogado. Con tal de no hundirse, son capaces de hundir a quien quiera ayudarles” acotó.

–“Dicen que cuando hay vendaval no es conveniente aventar estiércol para arriba, ya que te puede caer en la cara, apuntó quisquilloso don Julián, y sin duda alguna que cada vez que doña Jaguara quiere insultar a sus adversarios, es ella la que termina vilipendiada, porque el diputado Monry le devolvió el golpe con guante blanco. Dijo que no va abonar a agrandar la división dentro del partido guinda, y con ello gritó a los cuatro vientos que una de las principales causantes de la crisis política que afecta al partido en el gobierno, es la propia Tía”.

–“Todo este asunto ya se convirtió en un asunto de verduleras, dicho con todo respeto para las mamitas que venden sus verduras en el mercado principal. Miren que destinar mucho tiempo a despotricar contra un diputado federal del mismo partido en que milita la señora, es una tremenda burrada, demuestra inmadurez política y confirma que aquí se gobierna con la víscera y no con el cerebro”.

–“Yo me acojo a esa máxima que reza ‘para tener la lengua larga hay que tener la cola corta’ y sin duda que aplica lo mismo para la gobernanta que para el tal Monry. Ambos dos tienen extensa cola como para bailarles un jarabe zapateado, pero o no se dan cuenta, o creen que el pueblo es tonto”.

–“La verdad es que yo sí me quedé con las ganas de que Monry pusiera en su lugar a la mandamás del cuarto piso. ¿Qué tanto no le sabrá a la señora? Pero bueno, prefirió bajar la guardia y con eso le dio una cátedra de diplomacia y de política de altura, a quien parece más argüendera que gobernante” concluyó doña Chela.

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