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EXPEDIENTE | LAYDA SANSORES: ¿CON LOS DÍAS CONTADOS?

Son varios los mensajes que ha enviado la Presidencia de la República a la gobernadora de Campeche, Layda Elena Sansores San Roman, para hacerle saber la molestia que causan sus recurrentes desplantes que dan al traste con todo el discurso de la Cuarta Transformación.

Y dicen los que saben de esto, que lo que ha cansado en Palacio Nacional es que la señora Sansores siga haciendo lo que se le venga en gana.

Si la presidenta Sheinbaum llama a la austeridad republicana, la mandataria campechana le responde ostentando en su programa de los martes vestido, calzado, bolso y prendas de exclusivos diseñadores con precios de varios cientos de miles de pesos.

Si la presidenta pide que los funcionarios de la “verdadera” transformación no se muevan en vehículos ostentosos y blindados, rodeados de guardaespaldas, la hija del Negro Sansores le compra a su consentida, la secretaria de Protección y Seguridad Ciudadana, Marcela Muñoz, dos de esos vehículos lujosos y le duplica el número de escoltas.

Si la orden presidencial es que los servidores públicos trabajen de tiempo completo y eviten rentar jets privados o viajar en vuelos de lujo, Sansores renta aviones particulares o compra boletos en primera clase para irse al extranjero.

Por si no bastara con eso para evidenciar que la supuesta transformación morenista no es más que un discurso hueco, la gobernanta campechana se pasa por el arco del triunfo el respeto a la ley, y prostituye a las instituciones de impartición de justicia para perseguir y acosar judicialmente a sus adversarios políticos, a los periodistas críticos, a las organizaciones de la sociedad civil y a las autoridades académicas que no se plieguen a sus caprichos, como hemos documentado ampliamente en este espacio.

Pero la gota que derramó el vaso fue que la mandataria campechana atentara también contra las instituciones de su propio partido y que pretendiera encarcelar hasta a los diputados morenistas, con lo que violentó descaradamente una vez más, el Estado de Derecho.

La relatoría de los abusos de poder y excesos de Layda Elena ya colmaron la paciencia de la presidenta Sheinbaum, por lo que ésta decidió incluirla en su lista de pendientes de resolver, y la decisión que vaya a tomarse al respecto tiene que ejecutarse este mismo año. Hay quien dice que no llegará a presentar su quinto informe de Gobierno.

Las primeras señales del gran desagrado presidencial para con Layda Elena se dieron el pasado 5 de febrero en Querétaro. Ante todos los gobernadores del país, la presidenta Claudia evitó saludarla y acercarse a la campechana. Era evidente su molestia e indignación por tantas y tantas quejas contra Sansores, y tantas y tantas pruebas contundentes de que todo lo que se dice de ella es absolutamente cierto.

Qué tan molesta está la presidenta Sheinbaum, que prefirió saludar a gobernadoras y gobernadores envueltos en polémicas por sus presuntos vínculos con la delincuencia organizada, en lugar de acercarse a Layda Sansores, de quien también se sospecha que tiene sospechosos nexos, pero además carga un expediente de decisiones equivocadas, que ya colmaron la paciencia de los “operadores” de Palacio Nacional.

El segundo golpe fue más demoledor para la gobernanta campechana. Le dio donde más le duele: cesando de su cargo como embajador en Guatemala al “amante legítimo” Romeo Ruiz Armenta, decisión que les agarró de sorpresa, pues apenas el martes reveló la mandataria que acudió la semana pasada a visitarlo al vecino país chapín, lo que explicaría su ausencia prolongada de Campeche mientras estallaba el conflicto en el Congreso.

Layda Elena intentó justificar el despido de su pareja bajo el argumento de que él mismo había solicitado su baja desde que concluyó el periodo de López Obrador. Y sí, nadie duda que haya presentado su escrito de renuncia, como lo hicieron todos los embajadores acreditados y en funciones.

Aquí lo que cuenta es el momento en que la presidenta Sheinbaum decidió hacer efectiva esa carta de renuncia: cuando la señora Sansores está envuelta una vez más en un gran escándalo político y cuando se ha convertido, como certeramente advirtió el diputado federal Ricardo Monreal, en un verdadero riesgo, peligro y amenaza, “para el movimiento”.

Si ambos se van a ir a sembrar café a Chiapas, a alguna de las enormes fincas que adquirieron a precios sospechosamente bajos cuando estaban en ejercicio como servidores públicos, qué bueno. Ojalá que ese amor de pareja se mantenga vivo y ardiente cuando los dos queden desempleados.

Lo cierto es que se espera que en cualquier momento se tomen cartas sobre Layda Sansores. Algunos apuestan que le solicitarán que presente su licencia ante el Congreso, otros que “se enferme” y se declare no apta para seguir desempeñando el cargo, y unos más porque le quitarán todo tipo de decisiones que afecten a Morena.

Quienes apuestan que no pasará mucho tiempo para que los campechanos le cantemos las golondrinas, desean que se lleve con ella a todos sus foráneos y que solo se queden quienes tengan que responder a los procedimientos penales que se seguirán en su contra. Así sea.

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