Menor requería una circuncisión y termina con daño cerebral

Alexander, de 8 años, manifestó dolor al orinar, por lo que era necesario realizarle una circuncisión.

El menor fue internado e intervenido en el Centro Médico de Jurica, en la capital de Querétaro, pero la cirugía lo dejó con daño cerebral.

El pasado 8 de enero se cumplió un año de que Alejandro Smith ingresó al Centro Médico Jurica, en Querétaro, para una circuncisión, un procedimiento aparentemente sencillo pero que convirtió la vida de este pequeño de 8 años en una pesadilla.

El caso, que cumplió ya un año, es explicado por su madre, Perla Jara, quien comenta que “a un año de estar viviendo esta pesadilla, prácticamente el niño sigue igual. No ha habido cambios, no ha tenido muchos avances. Él sigue comunicándose con un parpedeo de ojos, sigue sin poder moverse, sigue atrapado en su cuerpo”.

Lo que comenzó con un pequeño dolor al orinar se ha convertido en una travesía de hospitales, terapias, cuidados intensivos y la perdida de la vida como la familia Smith Jara la conoció. 

“El daño que él obtuvo en su cerebro producto de esta cirugía fue un daño muy severo, muy grave, y pues entendemos que esto va para mucho tiempo. La rehabilitación la estamos llevando en casa; estamos haciendo alrededor de 11 o 12 horas de fisioterapia al día, porque hemos encontrado que han habido personas que han tenido daños cerebrales por diferentes causas y han tenido buenos resultados con terapia constante, sobre todo durante el primer año y medio o dos”, comenta Perla Jara. 

Aunque los médicos le dijeron a la familia que el procedimiento para la anestesia sería local, sin autorización aplicaron anestesia general llevando al menor a una serie de paros cardiorespiratorios que lo dejaron con daño cerebral severo. 

Roberto Romero, el abogado de la familia, dice:

“Solicitamos que se vinculara a proceso por los mismos delitos, pero por un dolo eventual, porque este profesionista aún teniendo conocimiento de que debía estar presente en la sala de recuperación y no lo hizo. Se le hizo de su conocimiento el primer paro cardiorespiratorio y ante ese conocimiento y solicitarle que regresara para esa contingencia, para atender al menor para cumplir con su responsabilidad profesional, él decidió de manera consciente y voluntaria, no regresar”.

Fuente: Excélsior

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