En Puebla vestigios prehispánicos habrían sido destruidos y vendidos como grava

En la colonia Azteca, en el municipio de Amozoc, Puebla, hay dos montículos que desde hace varias décadas investigadores ya han señalado como “sitios arqueológicos”, pues forman parte de la zona arqueológica de Amalucan. Sin embargo, en uno de esos montículos con maquinaria pesada han comenzado a remover las piedras y tierra para procesarlas y venderlas como grava, lo que implica la pérdida de patrimonio cultural.

“Fuimos a inicios de este mes al sitio y desde que vimos el montículo identificamos que luego de que algunas personas removieron la tierra con máquinas de garra quedaron al descubierto una serie de rocas que estaban ordenadas. Desde ese momento vimos que se trataba de vestigios arqueológicos, sobre todo porque esa área ha sido estudiada desde los años 60. Es una pena que se pierda el patrimonio de esa manera”, declara a EL UNIVERSAL un especialista en arqueología quien reservó su nombre por temor a represalias.

La idea de que ahí hay vestigios es compartida por el arqueólogo Hugo García Capistrán, quien analizó el material fotográfico documentado por EL UNIVERSAL. Explicó que debido a la formación que tienen las roscas, se trata de un relleno constructivo. “Las fotos parecen mostrar un relleno constructivo —que es parte de los materiales que se acumulan para cimentar una estructura prehispánica—, eso indicaría que no forma parte de la formación natural de ese cerrito y es muy probable que haya una construcción prehispánica, aunque no logro identificar fragmentos de cerámica, elemento para determinar que se trata de un relleno constructivo.

“Esa no es una formación natural, es algo innegable, se trata de algo artificial. Tendría que acudir al sitio para determinar que se trata de un vestigio prehispánico. Lo que queda claro es que hay una afectación a algo que muy probable sea un edificio prehispánico, aún más porque hay un registro arqueológico de la zona”, declara el arqueólogo.

 

7 MIL METROS CUADRADOS CONFORMAN AMALUCAN, DE ACUERDO CON EL SISTEMA ÚNICO DE REGISTRO PÚBLICO DE MONUMENTOS Y ZONAS ARQUEOLÓGICOS E HISTÓRICOS. SU FOLIO ES EL 2ASA00019092

Y en efecto, no es extraña la presencia de vestigios prehispánicos en la zona, pues a poco más de un kilómetro del montículo se encuentra el cerro de Amalucan, donde se han encontrado estructuras antiguas.

De acuerdo con el Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos e Históricos, Amalucan cuenta con el folio 2ASA00019092, tiene un área aproximada de 7 mil metros cuadrados y dentro de los elementos que definen al sitio están estructuras con formas de montículos.

En el campo de “inferencias sobre contextos del sitio” se le describió como “Habitacional”, en la asociación cultural como “No determinado”, y en la cronología intervalos de antigüedad que van desde el 1500 antes de nuestra era hasta el 900 después de nuestra era.

El montículo afectado abarca las calles Quetzalcóatl, Xochipilli, Fresno y Azteca. En la esquina de estas últimas hay un zaguán y un letrero en el que se ofrece la venta de “grava”.

 

En las observaciones, Amalucan fue reseñado como un sitio que “presenta un complejo de construcciones, compuesto por dos conjuntos bien definidos. El primero se ubica en la cima del cerro de Amalucan con dos montículos muy similares en dimensiones y características. El segundo conjunto se encuentra dentro de un área urbanizada y se conforma de dos estructuras”.

Lo que forma parte del área urbanizada es llamado por los pobladores como “los cerritos”, explica Gustavo Juárez, presidente de Matlalcuéitl-Alseseca, colectivo interesado en proteger el medio ambiente y patrimonio cultural que se encuentra en Puebla.

El montículo que hoy tiene diferentes afectaciones producto de la mano del hombre abarca casi toda la manzana ubicada entre las calles Quetzalcóatl, Xochipilli, Fresno y Azteca. De hecho, en la esquina de Fresno y Xochipilli le fue construido un muro y se le colocó un zaguán de color azul.

“Esa no es una formación natural, es algo innegable… queda claro que hay una afectación a algo que muy probable sea un edificio prehispánico”

Hugo García Capistrán, arqueólogo

“No sabemos desde hace cuánto, pero en el sitio empezaron a rascar con un trascabo. La gente que ahí vive sabe que es un sitio arqueológico, pero aún no existe una cultura de la denuncia. También hay miedo y prefieren destruir los sitios porque creen que va a venir el gobierno y les va a quitar su terreno”, dice Juárez.

PÉRDIDA HISTÓRICA

Aunque se desconoce cuándo empezó la destrucción del patrimonio en Amalucan, a través de imágenes captadas por Google Maps en 2018, ese sitio ya contaba con la barda y el zaguán, situación que lamenta Gustavo Juárez, pues considera que al modificar el sitio se pierden vestigios que pudieron haber brindado información sobre la cultura que ahí habitó y que hasta ahora no se ha determinado.

Esa idea es secundada por Hugo García Capistrán, quien enfatiza que no conoce el sitio en persona, aunque sí sabe sobre las investigaciones que se han hecho sobre Amalucan, una de ellas realizada por el arqueólogo estadounidense Melvin Fowler, “A Preclassic Water Distribution System in Amalucan”.

“La zona arqueológica de Amalucan se conoce desde los años sesenta del siglo XX; sin embargo, jamás se había realizado una exploración arqueológica en el sitio sobre el cerro. Melvin Fowler definió en el sitio dos sectores: un centro ceremonial con una red de canales de riego construidos entre el año 700 a.C. y el 200 d.C. en la planicie Oriental del cerro Amalucan y un conjunto ceremonial con dos montículos de dimensiones considerables alrededor de una plaza en la cúspide del cerro con una temporalidad muy tardía”, consignó la revista Cuetlaxcoapan en 2020.

“Investigating Sociopolitical Complexity Through the Presentation of Food: an Analysis of Middle to Late Formative Ceramics from Amalucan, Puebla, Mexico” es otra de las investigaciones que se han hecho sobre el sitio. La realizó Allyse Freeman para obtener el grado de maestría en Ciencia en Antropología, por la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, en Estados Unidos.

 

En el apartado “Future Research”, Freeman señala que en el punto donde está el montículo hoy dañado, hay una “zona arqueológica”, aunque también indica que “la expansión urbana ha cubierto la zona arqueológica”.

DESPROTECCIÓN E INCERTIDUMBRE

La zona arqueológica de Amalucan sólo cuenta con registro, pero no cuenta con una declaratoria, lo que implica la falta de una poligonal de protección y la inversión de resguardo y custodia por parte del INAH.

“Aunque no cuente con la declaratoria, sí hay un registro. Por lo mismo, el INAH no debería permitir que se hagan este tipo de acciones dentro de los contextos arqueológicos. Si la zona no estuviera registrada ante el INAH, sería difícil que alguien supiera”, dice García Capistrán, sin embargo, señala que la situación es complicada porque México es un país rico en patrimonio.

“La gente sabe que es un sitio arqueológico, pero no hay cultura de la denuncia, prefieren destruir los sitios pues creen que el gobierno les quitará los terrenos” Gustavo Juárez, Colectivo Matlalcuéitl-Alseseca

“Muchas veces los propietarios donde se ubican vestigios arqueológicos los destruyen por desconocimiento. En este caso el INAH tendría que detener las obras, aunque el daño ya está hecho, pues se ve que se han provocado daños graves en ese contexto”, sostiene el arqueólogo.

Además del registro ante el INAH, el cerro de Amalucan cuenta con declaratoria de Reserva Ecológica desde el 8 de abril de 1994, que le fue otorgada durante la gubernatura de Manuel Bartlett Díaz. Sin embargo, el activista Gustavo Juárez considera que son acciones insuficientes.

 

Fuente: El Universal

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