Cómo saber si tienes adicción por la comida

La adicción a la comida es una condición que cada vez es más reconocida por los profesionales de la salud. 

Igual que con las drogas, el alcohol y la nicotina, el consumo de ciertos alimentos puede producir cambios químicos en el cuerpo relacionados con la sensación de placer, satisfacción y recompensa.  

Poco a poco, los cambios dejan de producirse sólo a nivel químico y el comportamiento de una persona puede comenzar a cambiar igual que pasa con el abuso en el consumo de otras sustancias; estas modificaciones incluyen la pérdida de control y el uso continuo a pesar de estar consciente de las consecuencias negativas.

Hoy en día, es común alimentarnos con productos muy procesados, ricos en grasas, con altos contenidos de azúcar y gran variedad de sabores y texturas que mejoran tanto el sabor como la experiencia de comer. Estas características aumentan su potencial para activar y reforzar el comportamiento adictivo, lo cual tal vez sea uno de los factores que contribuyen a la epidemia de obesidad que vivimos actualmente.

De acuerdo con Ashley Gearhardt quien participó en la creación de la Escala de Adicción a los Alimentos de Yale, muchos alimentos en la era moderna se “desarrollan para secuestrar al cerebro”. Mientras más temprano se consuman esos alimentos lleva a un peor resultado, dice, así que particularmente los niños están en riesgo de sus propiedades adictivas en una edad temprana.

Estos son los signos que debes tener en tu radar si crees padecer esta adicción:

– Comes aún cuando ya no tienes hambre.

– Te preocupa o causa ansiedad pensar en reducir o eliminar ciertos alimentos de tu dieta (refrescos, harigas, cereales, etc.)

– Una vez que los reduces o eliminas, tienes síntomas de abstinencia como agitación o ansiedad.

– Sientes que tu rendimiento disminuye por comer demasiado

– Constantemente lidias con sentimientos negativos relacionados con tus hábitos alimenticios y no puedes sacarlos de tu mente.

– Tu forma de comer o tus pensamientos al respecto te causan molestia o incomodidad.

– Los temas relacionados con los alimentos disminuyen tu capacidad para funcionar eficazmente en tu vida diaria.

– En los últimos 12 meses, consumiste los mismos alimentos a pesar de haber detectado problemas emocionales o físicos relacionados con ellos.

– La cantidad y tipos de alimentos que consumes ya no ayuda a reducir las emociones negativas o a aumenta los sentimientos placenteros.

 

Fuente: SDPNoticias.

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