La mujer en esta pintura podría haber sufrido de un trastorno cerebral

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‘El Mundo de Christina’ es una famosa pintura hecha por el artista estadounidense Andrew Wyeth. La inspiración para esta pintura vino de una vecina de Wyeth, que sufría de un misterioso desorden que desconcertó a sus médicos. Ahora, un neurólogo infantil de la Clínica Mayo cree haber encontrado el diagnóstico correcto.

La mujer de ‘El Mundo de Christina’ está basada en Anna Christina Olson, quien vivía cerca del hogar de Andrew Wyeth y su esposa, Betsy, y sirvió como modelo para el artista en varias ocasiones, junto con su hermano menor. Ella tenía 55 años en ese entonces y estaba paralizada de la cintura para abajo. Wyeth la vio arrastrarse a través de un campo un día y la imagen fue inmortalizada por el autor en su lienzo.

El neurólogo Marc Patterson estuvo investigando la historia médica de la mujer y estudiando varias de las pinturas de Wyeth para las que Christina posó. Concluyó que ella sufría de uno de los primeros casos de la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth (CMT), un grupo de trastornos neurológicos hereditarios que se dirigen a los nervios periféricos justo fuera del cerebro y la médula espinal.

El neurólogo hablo de su diagnóstico el día de ayer, en la vigésimo tercera Conferencia Anual Clinicopatológica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Maryland, dedicada a diagnosticar las dolencias de figuras históricas.

El CMT usualmente se presenta en adolescentes o jóvenes adultos, afectando aproximadamente a 1 de cada 2,500 personas en Estados Unidos y es causada por mutaciones genéticas, según el National Institute of Neurological Disorders and Stroke.

La severidad de los síntomas y la progresión de la enfermedad varia de persona a persona, pero afecta las funciones motoras y sensoriales. Los pies y los músculos de la parte baja de las piernas son débiles usualmente, ocasionando caídas frecuentes o tropiezos constantes.

Los pies se pueden deformar y las piernas pueden adquirir una forma de botella invertida. Mientras la enfermedad progresa, los pacientes pueden luchar con pequeños movimientos coordinados en sus dedos, manos, muñecas y lengua.

Patterson mencionó en una declaración:

Esta pintura ha sido de mis favoritas desde hace tiempo y el cuestionamiento sobre la dolencia de Christina era un intrigante misterio médico. Yo creo que su caso se ajusta al perfil de esta enfermedad.

Sin duda es interesante conocer otros aspectos desconocidos detrás de una obra de arte.

Vía: Sopitas

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