El FBI clasifica la crueldad animal igual que el homicidio

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Con el objetivo de entender cuánta crueldad animal ocurre en Estados Unidos contra especies domésticas y silvestres, dónde sucede con mayor frecuencia y quiénes lo están haciendo, a partir del primero de enero de este año el FBI llevará un registro digital de cada uno de los incidentes en el llamado Sistema Nacional de Reportes Basados en Incidentes (NIBRS, por sus siglas en inglés).

Para lograrlo, el FBI calificó la crueldad animal dentro del mismo grupo de crímenes que los asaltos, incendios premeditados y homicidios, crímenes considerados graves que pueden ser penados con multas, cárcel o hasta la muerte en algunos estados.

Según incide John Thompson, director ejecutivo adjunto de la Asociación Nacional de Alguaciles, acerca de las repercusiones que puede traer la disponibilidad de esta información, esto evidencia que atentar contra los animales no es un mal menor (como podría castigarse robarle tapacubos de las llantas de un auto) y que es un crimen contra la sociedad.

Esta iniciativa se viene gestando desde hace más de 10 años, pues hasta ahora estos datos no quedaban registrados o se incluían en la categoría ‘otros’, impidiendo la posibilidad de seguir estas acciones y su tendencia a crecer o decrecer en el tiempo.

“Estos datos [sobre maltrato animal] son importantes porque le proveen información a las autoridades para que así puedan entender dónde deben enfocar recursos y cómo deben intervenir”, explica Mary Lou Randour, asesora principal de programas de crueldad animal y entrenamientos del Instituto de Bienestar Animal.

En lo que se refiere a la ejecución de la ley nada cambia: cada estado seguirá determinando qué actos de crueldad animal son considerados un crimen como ya sucedía desde antes. También se mantendrá la obligación de los oficiales a reportar cada episodio, independientemente de si concluye en arresto o no.

“Los datos rigurosos sobre la magnitud y frecuencia de crímenes contra animales cumplirán un rol vital en mejorar las leyes federales, estatales y locales para el mejoramiento de los animales”, dijo Thompson.

Randour manifiesta que esto no solo tiene implicaciones para la protección de animales, ya que, como explica, muchos estudios científicos respaldan que “los crímenes de crueldad animal suelen venir de la mano de otros crímenes”. Con frecuencia, al responder un llamado por un crimen contra un animal, los oficiales se encuentran con otros tipos de delitos como abuso infantil, violencia doméstica, posesión ilegal de armas o drogas.

Según apuntó, al conocer las estadísticas de crímenes de crueldad animal “matas dos pájaros de un tiro: logras proteger a los animales y a su vez proteges a la sociedad en general”.

“Cada vez más, las personas cambiarán y comprenderán que este es un problema real para la sociedad. Solo entonces habrán cambios significativos en la forma en que todos vemos el abuso animal”, reflexiona Thompson.

El FBI define a la crueldad animal como: realizar una acción que maltrata o mata a un animal sin causa justa, intencionalmente, a sabiendas o por negligencia. Esto incluye acciones tales como torturar, atormentar, mutilar, herir, envenenar o abandonar.

Bajo esta definición, los acciones perseguidas quedarán dentro de una de cuatro posibles categorías: abandono, abuso organizado (como lucha de perros y riña de gallos), tortura y abuso intencionales, abuso sexual.

Entre otras cosas, el FBI también archivará lugares y tipos de maltrato más comunes y a partir de ello también buscará generar perfiles de quienes cometen los delitos. Los primeros datos estarán disponibles al público en el año 2017.

FUENTE:UNIVISION

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