Aspirantes a junta de supervisores, quieren que estudiar en Harvard sea gratuito

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Cinco aspirantes a la Junta de Supervisores de la Universidad de Harvard propone que la matrícula de la institución sea gratuita para sus estudiantes subgraduados como forma de acabar con las políticas de admisión que favorecen la diversidad estudiantil en ese centro de estudios superiores, según un artículo publicado en The New York Times.

Los aspirantes, agrupados en la lista electoral “Free Harvard, Fair Harvard”, quieren que Harvard, la universidad con la mayor dotación del país -ascendente a $35 mil millones- y una de las prestigiosas instituciones Ivy League, eche mano de sus vastos recursos para cubrir la colegiatura de sus estudiantes, lo que representaría un mínimo porcentaje de sus ganancias anuales.

De esta manera, según el diario, los aspirantes quieren acabar con la política de acción afirmativa de la institución, que tiene como objetivo facilitar el ingreso de estudiantes de grupos históricamente excluidos o subrepresentados, como los latinos o los afroamericanos.

“Su argumento es que si Harvard fuese gratuita, más estudiantes altamente cualificados de todos los orígenes solicitarían (admisión), y la universidad ya no tendría problemas balanceando sus clases por diversidad racial o étnica”, explica el diario.

La Junta de Supervisores de Harvard, uno de los dos entes rectores de la institución, tiene gran influencia sobre la dirección estratégica de la universidad, sus planes y prioridades.

El periódico describe a los integrantes del grupo aspirante a la Junta de Supervisores como conservadores que se han expresado y escrito extensamente contra las políticas de acción afirmativa, encabezados por Ron Unz, un empresario informático de California. Sin embargo, en el grupo también está Ralph Nader, abogado activista por los derechos de los consumidores y excandidato independiente y por el Partivo Verde a la presidencia de Estados Unidos.

Actualmente, Harvard enfrenta una demanda de un estudiante descendiente de chinos, que alega que a pesar de haberse graduado primero de su clase en una de las mejores escuelas del país, haber sacado puntuaciones perfectas en sus exámenes de ingreso ACT y SAT, y haber participado en numerosas actividades voluntarias y extracurriculares, se le negó admisión en 2014 por supuestas políticas discriminatorias.

“Coincidencia o no, los demandantes en ese caso quieren de Harvard exactamente lo mismo que quiere la lista de Unz: Que se entreguen datos que demuestren cómo la clase de primer año de la universidad se selecciona cada año”, reza el reportaje.

Los datos “tienen el potencial de revelar si Harvard pasa de candidatos asiáticos americanos mejor cualificados en favor de blancos, negros, hispanos y los hijos de los ricos y poderosos”.

La política de acción afirmativa se encuentra actualmente bajo revisión del Tribunal Supremo de EEUU, que el pasado mes de diciembre escuchó nuevamente el caso de Abigail Fisher, una estudiante que solicitó admisión, sin éxito, a la Universidad de Texas (UT) en Austin, y quien alega que fue discriminada por ser blanca, en favor de estudiantes de minorías.

En este caso, Fisher no quedó entre los primeros estudiantes de su clase graduada, lo que le hubiera dado entrada automática al sistema de la UT, ni tampoco fue elegida en un segundo proceso de admisión que evalúa otros aspectos como su talento, liderazgo, historial familiar, raza, etnicidad y el idioma que se habla en su hogar.
Según la UT, la gran mayoría de sus estudiantes -dos terceras partes- entran a la universidad mediante el sistema automático basado exclusivamente en mérito. El Tribunal Supremo debe expresarse sobre si el rol de raza u origen étnico en el proceso de admisión de UT es constitucional.

 

FUENTE: UNIVISIÓN

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