Poca respuesta a manifestación convocada por el Obispo

Foto Telemar

Alrededor de 200 católicos, de los cientos de miles que hay en todo el estado de Campeche; acompañaron al Obispo José Francisco González a su protesta contra el periódico Tribuna.

La respuesta de José Francisco González ante una nota que evidenció su violación a las leyes católicas y su desafío al santo Padre; fue convocar a una manifestación vía redes sociales. La tarde del sábado, en un hecho sin precedentes y como si aún se viviera en los tiempos de la inquisición, el obispo utilizó su cuenta de twitter para pedir a sus fanáticos que lo acompañarán a las puertas del periódico.

A las 11 de la mañana con 45 minutos, cuando el periodista Jorge Sansores intentó acercarse a entrevistar al obispo. Una turba le salió al paso, mientras él obispo se escondía detrás de mujeres quienes lo tapaban con sombrillas, para protegerlo del sol y de las cámaras de los medios de comunicación. Jorge Sansores, fue reprendido por los fanáticos del obispo, que al parecer aprendieron bien las charlas de exorcismo. Cual si se tratara de una posesión demoniaca, lo jalonearon, le gritaron, y le arrebataron sus lentes, eso sí, todo, en nombre de Dios, un nombre que emplearon a petición del Obispo. Al ver cumplido su cometido, provocar actos violentos y dividir a los católicos, el obispo de Campeche se retiró de las puertas de Tribuna, antes del tiempo que él mismo estipuló.

Para entonces, las redes sociales ya estallaban en su contra; cientos, miles de católicos de todo el Estado lo señalaban como el principal responsable de la división entre los católicos… de fomentar y solapar la pederastia… de incitar a la violencia… de esconderse cobardemente detrás de los fieles… y de prostituir el nombre de Dios, de Jesús y de la iglesia para sus fines personales.

Los acusaron de dejar los altares para salir a la calles a pregonar todo lo contrario a lo que establece la palabra de Dios y la misma Biblia; violando así los principales mandamientos de la iglesia católica: amarás a tu prójimo y no usarás en vano, el nombre de Dios. Un obispo, que ha dejado de ser religioso, para ser un verdugo de la libertad de expresión.

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