Josefina Abarca todos los años acude puntual a su cita con su fiel difunto

Foto Telemar

Cargados con flores, veladoras y en su corazón y mente, el recuerdo de un hijo, un hermano, un padre, una madre, o un familiar o amigo que se adelantó, es la costumbre de muchos campechanos, acudir a los cementerios los días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre; con un rezo, una oración, o una simple flor, recuerdan a sus muertos que en vida regalaron amor.Este es el caso de doña Josefina Abarca, quien desde hace 19 años, acude al cementerio de San Román a llevarle flores a su difunto esposo y de paso aprovecha para rezar el Santo Rosario. Acompañada de su hija y su bisnieta, relata que su matrimonio duró más de 40 años y se acabó a causa del cáncer de estómago que sufría su esposo de nombre José Fernando.

Pese a su avanzada edad, los recuerdos aún siguen vivos, y las fuerzas para acudir al cementerio también están presentes. A sus 78 años, la fuerza ya no es la misma, y es su hija mayor quien la ayuda con las flores y con la limpieza del osario. En su bolso, doña Josefina carga un tarjetero, donde guarda una foto en blanco y negro de su compañero de vida.

Aún guarda luto, la vestimenta oscura delata que aún no supera la pérdida, así como miles de campechanos que a partir de este sábado, acudirán a los camposantos a rezar el santo rosario, o en sus viviendas colocarán sus altares con la comida, la bebida, o el dulce preferido, con la creencia de que el familiar muerto regresará para visitar a sus seres queridos.

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